PENSANDO

Dolor romántico

La partida del “Pequeño Gigante de la Canción”, Nelson Ned, el pasado domingo, 05 de enero, es causa de dolor para la legión de románticos en todo el continente latinoamericano y más allá. Su talento interpretativo con una voz intensa cargada de sentimiento y un estilo propio orgánicamente superdotado, lo hizo trascender en un espacio donde el amor alcanza la más alta expresión de ternura y pasión. Ned, con una personalidad y estima tocada por lo sagrado, entendió la transición que su Creador esperaba al pasar de ser un romántico del mundo, para convertirse en un servidor de Cristo. Con ese amor inagotable en sus inspiraciones, toco el corazón enamorado de una mujer, como también el corazón del creyente en la fe. Hoy, su partida me hace recordar a mi madre, la cual fue una de sus admiradoras y me contagió con su magia con canciones como “¿Quién Eres Tú?”, “Si las Flores pudieran Hablar” y “Nostalgia del Primer Amor”. Desde la década de los 70s, el Pequeño Gigante tiene un espacio en mis bohemias y es motivo de admiración ver su trayectoria que aún con sus limitaciones físicas, su gran corazón y la fuerza de su voz fueron suficientes para ocupar un espacio supremo en el alma de los románticos y de los que profesan la fe cristiana. Quiero citar algunos triunfos de su carrera: Se presentó en el Carnegie Hall y el Madison Square Garden de Nueva York y en el Salón Megaeventos de México. Fue el primer artista de América Latina en vender un millón de discos en Estados Unidos con el éxito “Happy Birthday My Darling” en 1974. Se retiró de la música popular habiendo vendido 50 millones de discos en todo el mundo. Su discográfica contó con más de 38 discos, ganando discos de oro y platino en Brasil. En 1993 se convirtió al cristianismo y comenzó a concentrar su carrera a la música cristiana, componiendo canciones espirituales. Pasó sus últimos días en un asilo, de donde fue trasladado por una neumonía al Hospital Regional de Cotia en Sao Paulo, donde perdió la batalla a los 66 años. “Pequeño Gigante”, vete en paz y junto a Dios, comparte alguna de tus canciones con mi madre.

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