Dinamizar la política
En su más reciente obra titulada “El fi n del Poder”, el reconocido académico y articulista de El País, Moisés Naím, realiza un interesante análisis de la dinámica del ejercicio del poder en un mundo que se ha transformado. El poder, afi rma el autor “ha cambiado de manos” y se encuentra hoy distribuido en una mayor cantidad de países, personas, organizaciones, corporaciones mediáticas, grupos de presión y demás sectores que conforman la sociedad. Tomando como referencia los sucesos de la primavera árabe, la crisis económica y fi nanciera internacional y los cambios geopolíticos que ha experimentado el mundo en estos primeros años del siglo XXI; Naím afi rma que “el poder ya no es lo que era; tal y como lo conocíamos, llegó a su fi n”. Es evidente que el ejercicio político en la actualidad enfrenta mayores retos que hace 10 ó 20 años. Las agendas políticas están infl uenciadas por una gran multiplicidad de factores y circunstancias que obligan a sus actores a ser verdaderos maestros del consenso. En defi nitiva, el poder en el siglo en que vivimos enfrenta un gran reto. Y ese gran reto es para la política; es para la forma en que la sociedad se organiza alrededor de los partidos y para la legitimidad de los actores políticos en su labor de representar los múltiples intereses de la sociedad. Más aún, la redefi nición del ejercicio del poder, tal y como lo plantea Naím, llama a una revalorización de la participación de los ciudadanos en la política, el rol de la oposición en la construcción de la democracia y, más que nada, el papel de nuestras instituciones en la regulación de la vida en sociedad. En ese escenario, los partidos políticos deben someterse a procesos de refl exión, como el que ha realizado el Partido de la Liberación Dominicana en el VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello. Procesos como este deben llevarlos a cabo todos los Partidos del sistema político dominicano, para que sirvan de escenario de discusión de los retos y desafíos que enfrentan como organizaciones. La disciplina y la profundidad que ha mostrado nuestro Partido en la discusión de 15 temas sobre la vida política del PLD en la sociedad, resultan ser un buen augurio de que es una estructura política dispuesta a enfrentar los retos del ejercicio del poder en este siglo. Tal y como lo planteamos en el artículo “Una ingeniería política para un mejor PLD” del pasado mes de julio: “El proceso en el que se (embarcó) el Partido, resultará en una adecuación de sus estructuras partidarias a la realidad de un partido de masas, con el objetivo de continuar siendo un faro ideológico para los militantes, a la vez que una maquinaria electoral efi ciente y efi caz.” El PLD ha sentado las bases de la dinamización de la política en nuestro país, propiciando una necesaria reactivación de las estructuras partidarias más allá de los procesos eleccionarios. El momento actual, en el cual no hay elecciones hasta el 2016, es propicio para que las estructuras partidarias se reactiven en discusiones ideológicas, en la consolidación de los liderazgos, en el contacto con los anhelos y las necesidades del electorado, en la revisión de las estructuras partidarias y su idoneidad ante un nuevo escenario político. Los procesos pendientes del VIII Congreso, tanto la elección de los miembros del Comité Central como la aplicación de las medidas adoptadas en la Asamblea General de Delegados, mantendrán ocupados al Partido de la Liberación Dominicana en un proceso de consolidación institucional, preparándose para los retos del ejercicio del poder. Nuestra sociedad necesita la dinamización de los partidos para dinamizar la política, de una manera tal que sirva a la construcción de una democracia más sólida. La forma cómo los ciudadanos participan de la política está cambiando, obviando, en algunos casos, las estructuras tradicionales. Es por ello que debemos refl exionar y poner en práctica nuevos métodos de relación entre los partidos, el gobierno y la sociedad; cuestión vital para la gobernabilidad y la consecución de los objetivos que tiene nuestro país a mediano y largo plazo. Es necesario que los distintos partidos que conforman nuestro sistema estén en la disposición de dinamizar la política de la misma manera que lo ha hecho el PLD. Es sano para la democracia y es sano para el país. Las discusiones de los demás partidos también deben centrarse en el fortalecimiento de sus estructuras partidarias, de los órganos que conforman el Estado y, como ya hemos dicho, de la participación de los ciudadanos en la política. Sólo así podremos avanzar en temas pendientes que son importantes para el país, como son la Ley de Partidos Políticos y los distintos complementos a la Constitución del 2010. Hay que dinamizar la política para que alcancemos el consenso de los temas que apremian a la Nación.

