PUNTO DE MIRA

RD milagrosa cura de minusvalía

Los recientes problemas atmosféricos en Estados Unidos han provocado el cierre de aeropuertos y la suspensión de miles de vuelos. Las dificultades han amainado, solamente de forma temporal porque se auguran bajísimas temperaturas para la semana próxima. Lo que significa más de lo mismo. Esta situación ha sido más delicada en Nueva York, ciudad con alto número de vuelos donde la pista se ha helado. Los aviones patinan como los jóvenes en Rockefeller Center. Estos cierres de aeropuertos y cancelación de vuelos afectan a miles de dominicanos que vinieron para las Navidades y regresan a reincorporarse a su vida normal. Los aeródromos locales han sido hotel de poco tiempo para muchos de estos viajeros. El piso ha sido cama y los servicios de higiene amparan los baños de gato. Los residentes en Norteamérica que vinieron para las fiestas de fin de año son de todas las categorías sociales, pero en su mayoría de son trabajadores y estudiantes que vienen a estar con familiares y amigos o sacarle el cuerpo al gélido ambiente del Norte. No contaban con lo veleidoso del clima. Las temperaturas de este año son de record en cuanto a su descenso. A la tormenta invernal Hércules se le fue la mano. Estas madrugadas han sido de sufrir para los que retornan hacia Estados Unidos, particularmente a Boston. Los desesperados pasajeros manifiestan su disgusto. No es agradable la estada obligatoria en nuestros aeropuertos. Escasean los lugares para sentarse. Los espacios disponibles son para clientes de los negocios. No consumes, no te sientas. Lo siento. Vi una señora desgañitarse en el mostrador de Jet Blue. La niñera de sus cuatro hijos ya cumplió su acuerdo laboral y su prole quedará sola; reclamaba el vuelo que pagó. Cualquiera. Qué hablaran con el gerente de la línea y le explicaran su situación “Es más, llamen al dueño de los aviones, sólo quiero un asiento donde sea, o si no que me manden en otra línea, yo deseo irme ya”. Ella es una madre desesperada. Hay otros que con estos fríos quieren quedarse aquí. Pero los compromisos obligan. Hasta como seres normales se van muchos que vieron desde Boston en sillas de ruedas; son supuestos envejecientes y minusválidos que al llegar al aeropuerto Las Américas recobran sus movimientos. Para retornar a EE.UU ya son normales. La alegría es una cura. RD es milagrosa.

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