EL CORRER DE LOS DÍAS
2014, la continuación
Ayer, hace unas horas, vivíamos en el vilo de un año que, agónico, era incapaz de vencer sus contradicciones, las creadas por el hombre en todos los ámbitos. Si antes fueron contradicciones preocupantes, el año viejo nos deja en lo viejo los embriones del presente y en lo que es nuevo caben y están las huevas empollando los problemas de los tantos años en los que el ser humano ha ido vendiendo su alma al deseo de superar a la naturaleza para beneficio propio. A ese deseo pasajero personal y de clase. Para eso se han ido creando, a partir de las guerras, las tecnologías que alimentan el futuro y de las cuales los hombres se muestran orgullosos. Durante algo que se ha llamado “la carrera espacial” se acumulan los desechos de las guerras y las oposiciones plantearias. El hombre quiere explotar otros mundos para beneficio no del hombre como tal, sino de los dueños de las fortunas que incitan a salir de ámbito terrestre, mientras un miedo a desaparecer los impulsa a vencer el tiempo, y mientras a sabiendas del daño que se hace al entorno, busca, con la intuición de que desaparecemos más rápidamente de lo que hace un siglo, una caverna interplanetaria donde iniciar otra vida aupado por el temor y el miedo. En muchos de nosotros prima la inconciencia de que el medioambiente está podrido, desgajándose en el cáncer de una naturaleza afectada por el deshielo, las inundaciones, los monóxidos, y los cambios climáticos indetenibles producidos por la muerte de millones de seres humanos que enloquecidos luchan por creencias absurdas, territorios expoliados, y emigraciones y migraciones que son el signo de que la tierra no pertenece al hombre, sino a los dueños de la historia. Pienso que acaso ese temor de lo que se avecina es lo que impulsa a los dueños del planeta a buscar la salida hacia otros mundos, Ya en muchas literaturas “otros mundos” han sido presentados como el futuro salvador de los que algunos podrían salvarse. Creo que en algún relato de Arthur Clark es donde el General de uno de los bandos sale de su bunker, mira con sus ateojos el paisaje desolador y exclama orgulloso: ¡Hemos ganado la guerra! Los destructores saben que vivirán unos años porque en la cuenta biológica de la sabia naturaleza los humanos estamos condenados a una edad provecta y deteriorante, y el que lo sabe no ha pensado nunca en la humanidad que llega en los rubros del calendario donde se inscriben nuestros descendientes. Su orgullo solo está atento, como el General de Clark, “a ganar la guerra”, El pensamiento hindú, con tantos aciertos y desaciertos atribuye a los seres humanos los deseos irrefrenados como parte fundamental del desarrollo del género humano. El llamado por ellos linga sharira, o cuerpo del deseo solo se vence con la voluntad. Los que no aman el planeta intentan avanzar hacia otros mundos desconocidos lanzando satélites y estaciones espaciales. Países como Bolivia, o la India, con miles de analfabetas podrían aplicar sus gastos espaciales a vencer el analfabetismo y una política beneficiosa para sus desposeídos. Pero algunos amigos me echan en cara qué puede hacer un alfabetizado en el que su entorno está lleno de falsas noticias y de miedos internacionales que ellos no pueden entender ni resolver. El 2014 es un nuevo año de esperanzas parciales; no estamos solos si pensamos en la cantidad de científicos, hombres de bien, defensores de la naturaleza y el género humano se lanzan al rescate de valores fundamentales y de cuido a los ambientes, a las especies, a los paisajes que son fundamentales para la tierra misma; son los que desean lo mejor y llevan a fondo una lucha que raya en el sacrificio. La ciencia desea que vivamos más y no dice para qué. Las mejores medicinas van muchas veces a los pobres en entregas de grandes industrias millonarias que se lavan las manos sucias del desastre que ellas mismas han generado. Una de las desgracias del ser humano es el abuso de la memoria real oculta, y el de la memoria inventada para dar aspecto de liberalidad al pensamiento encogido, aterido por un frío de muerte. Otra humanidad espera dentro de muchos de nosotros. Porque hemos creado también un pensamiento milenario que se basa en la lucha de la humanidad, para crear un pensamiento positivo, crítico.

