IDEANDO
Delitos valleros
Como medio secundario para apoyar esfuerzos masivos de comunicación publicitaria, las vallas son un recurso excelente. Sobre todo por su economía y versatilidad. En nuestro país existen pocas regulaciones en cuanto al control de las mismas, y ello ha posibilitado su popularización y hasta ha creado condiciones para su sobreuso. Un inventario realizado curiosamente por unos amigos a vallas urbanas y de carreteras ha arrojado un vicio que es común a casi la totalidad de las mismas: el abuso de texto y la saturación de elementos que compiten entre sí, creando condiciones para incomunicar. Las vallas deben poseer mensajes que sean legibles a distancia y a la velocidad de un vehículo en movimiento, por tanto, mientras menos elementos posean, mientras más directo y simple sea el mensaje, más efectiva es la comunicación. Mucha gente olvida que una valla es un vehículo de comunicación de orden secundario para soportar conceptualmente una campaña publicitaria. Olvidan también que las mismas son como telegramas 20 x 50 ó 12 x 25 ó 40 50, etc., que se colocan en espacios exteriores públicos o privados con el fin de apoyar promesas publicitarias promocionales, de branding o de cualquier otro orden. Mucha gente en el país utiliza las vallas como si fueran especiales de supermercados y sobrepasan de elementos su contenido creando tantos ruidos que imposibilitan su lectura. Cuando hablamos de ruidos nos referimos a excesos de colores, de fotografías, de símbolos gramaticales, de textos, de promesas, en fin, de informaciones que impiden la descodificación del mensaje. Los ejemplos maravillosos de vallas espectaculares que nos trae la Internet, no sólo son muestras magníficas de gran creatividad, sino también de simpleza conceptual donde la imagen, la mayoría de las veces, habla sola y comunica lo esencial sin complejidades de ningún tipo. Las vallas deben estar diseñadas a prueba de lentos en la lectura y a prueba de gente con poca visión, de forma que a distancia se consuma su contenido con efectividad y sin distracciones.

