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Puntos de vista viernes, 26 de julio de 2013

UMBRAL

La migración haitiana

  • La migración haitiana
Manolo Pichardo
mapich@gmail.com

El hecho de que se acepte a los ciudadanos haitianos que deciden vivir en el país sin documentación, no significa que no haya voces o grupos opuestos a la presencia de éstos, y que incluso lleven a la acción su inconformidad. De hecho, el 18 de junio de este año, hace apenas unas semanas, un grupo de organizaciones de la provincia de Santiago de los Caballeros organizó una marcha que recorrió diferentes sectores del municipio cabecera de la llamada capital del Cibao en protesta por la presencia de los hermanos del vecino país que viven sin “papeles” en la República Dominicana.

Los medios de comunicación que reseñaron la actividad dieron cuenta de que entre los participantes había profesores, médicos, abogados e incluso intelectuales, entre ellos historiadores, que reclamaban la expulsión de los haitianos indocumentados que, según denuncian, ya representan más del 80 por ciento  de la  mano de obra en sectores como  la construcción y la agricultura y que penetran de forma “peligrosa” a las áreas de servicios como la mensajería de los colmados, al negocio de los taxis, e incluso al creciente sector de los buhoneros que avanza de manera desordenada arrabalizando las principales vías de las ciudades del país, según afirman.

El doctor Manuel Núñez, destacado intelectual e historiador dominicano, forma parte del movimiento que convocó la marcha,  al que han llamado Coordinadora de Organizaciones Comunitarias de la Zona Sur de Santiago, CODOSUR, dijo en una entrevista concedida a una emisora de radio que “la ciudad de Santiago vive una situación calamitosa, porque se ha producido una desnacionalización de las atenciones en los hospitales; una desnacionalización de los empleosÖ.”.

El también profesor universitario, reveló, a modo de denuncia, que en el país hay alrededor de 12 mil haitianos estudiando en universidades dominicanas, un número que a su juicio supera la matrícula de cualquier universidad de aquella nación y que esto nos planteará “próximamente el problema de la desnacionalización de la mano de obra profesional”.

Núñez, que en algún momento ha tenido que destacar su condición de negro para despejar cualquier duda de que sus posiciones no tienen que ver con cuestiones de tipo racial, expresó que más de 200  ONGs financiadas por los Estados Unidos a través de la USAID, además de los canadienses, lo que hacen es importar los problemas haitianos a la República Dominicana para que en este país “nos hagamos responsables del problema de la falta de identidad de las personas, de carencias de servicios educativos y de su falta de alimentación”.

Expresó que para lograr lo denunciado se han planteado cuatro acciones; la primera de las cuales sería sembrar a nivel internacional estereotipos contra el país; la segunda estaría dirigida a criminalizar el ejercicio de la soberanía; la tercera estaría encaminada a manipular a la opinión pública mediante el reclutamiento de comunicadores para ocultarle al país  sus verdaderas intenciones; y la cuarta estaría centrada en la judicialización de la situación con el sometimiento ante la Corte Interamericana con sede en Costa Rica.

Se preguntó que si el pueblo dominicano será capaz de darse cuenta de lo que definió como conjura y dijo que los problemas comerciales continuarán tras de la veda al pollo y los huevos, porque luego vendrán los plásticos, el cemento y otros productos, y “para cuando lo logren, y nos arranquen de estas relaciones comerciales”, exigir a cambio un acuerdo migratorio “en el que le entreguemos la soberanía”.