ORLANDO DICE
Los legisladores, la reforma y el hoyo que hay que llenar
EL ARMA SECRETA Leonel Fernández tiene la buena costumbre de mostrar –en ocasiones– su arma secreta, sabiendo que sus oponentes van a rasgarse las vestiduras, pero convencido de que al final logrará el cometido. Por ejemplo, cuando la correlación de fuerzas no era favorable al candidato del PLD, fue a Nueva York como presidente y adelantó a una concurrencia de peledeístas lo que sería la tabla de salvación del oficialismo: El gobierno, su gobierno, apartaría del Presupuesto la fabulosa suma de 40 mil millones de pesos y los invertiría en asfalto y comida, de manera que con esa iniciativa tan prodigiosa se ganarían las elecciones. Lo sorprendente entonces no fue el monto, sino la sinceridad del mandatario. Incluso, se dijo que ese pronunciamiento era para consumo interno y que por descuido un infiltrado de oposición grabó la información y la entregó a medios de la urbe. Es decir, que lo que no estaba supuesto a saberse se supo de manera profusa e indignante, pero el panorama, y es lo que importa ahora, empezó a cambiar, y a cambiar… DESTRUCCIÓN MASIVALa experiencia de entonces merece atenderse ahora, pues aunque la historia no es mecánica, hay sectores que no levantan los pies y como Julio Iglesias viven chocando con la misma piedra. El arma secreta de Leonel Fernández, que dejó de serlo desde el momento que la reveló, no fue un blof, y contraria a la de Saddam Hussein, sí resultó de destrucción masiva, políticamente hablando. La información no se filtró, como se quiso pensar, y tampoco hubo interés en impedir que se supiera. Todo lo contrario: se dejó correr, sabiendo que en ocasiones una cosa mala se convierte en buena. El problema no era la oposición que llevaba ventaja, sino el gobierno que se quedaba sin expectativas. Como el boxeador que sabe inevitable el knockout. Quienes vivieron aquellos días, dentro y fuera del cuadrilátero, recuerdan como ese pronunciamiento, que la oposición consideró cínico e imprudente, tuvo un efecto mágico sobre la campaña. El pájaro del PLD no puede compararse con el ave fénix, pues no se levantó de las cenizas, pero sus alas cobraron vida y retomaron la plenitud del vuelo… EL OTRO DÉFICIT Estas apreciaciones valen en la medida que se observe que el “taumaturgo” reaparece, y que aunque anda de lejitos, no descuida sus obligaciones. Siente que el gobierno no tiene una estrategia clara, y que el aparente acorralamiento se debe a falta de iniciativas en el campo de la comunicación, donde evidentemente fue un genio. Si no, que se vean los resultados de ocho años seguidos de gobierno. Vendió como una burbuja de colores lo que ahora se tiene como la peor de las pesadillas. Los oponentes de la Reforma han jugado mejor sus cartas ante la opinión pública, y al gobierno no le queda más que los resortes de poder. Y entre ellos el Senado de la República. Dije que había dos o tres necios jugando a la disidencia, como si la situación fuera para jugar al “topao” y no para asumir las responsabilidades propias de una militancia. Si entre los culpables del déficit está la política, los senadores no pueden lavarse las manos. Los furgones que hicieron el milagro de que ganaran en sus demarcaciones no cayeron del cielo. Fueron y siguen siendo obras del Déficit… CON RAZÓN Y SIN ELLA No importa si la reunión del ex presidente Leonel Fernández con los senadores del PLD fue a iniciativa suya o de ellos, sino la razón de que se llevara a cabo. Los legisladores del partido en su conjunto fueron orientados sobre la necesidad del paquete de medidas de la Reforma, y ninguno tiene dudas de que hay un hoyo, que es profundo y que hay que llenar. ¿Por qué entonces hay que llover sobre mojado si todavía las piedras brillan del aguacero anterior? Fácil. Hablé del reducto de senadores que juró lealtad al entonces presidente de la República y ahora presidente del partido. En ese mismo reducto hubo escarceos que fueron acallados en su momento, pero que no cesan, y aunque no se expresan públicamente, ahora se dedican a sembrar cizañas entre sus compañeros con alegatos baladíes. La preocupación es noble: se teme que ocasionen problemas a la hora de conocerse la pieza. Esos potenciales amotinados son sindicados como Gente de Leonel, y lo presionan para que le haga saber a la Gente de Danilo donde reside el poder. Son los Mao-Leonelistas. De nuevo cuño, claro está…

