EN PLURAL

Bien por nosotros

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Yvelisse Prats Ramírez De PérezSanto Domingo

Acabo de romper el artículo que había escrito para publicar este sábado. El encuentro entre la Comisión del Gobierno con altos dirigentes del PRD que acompañamos al expresidente Hipólito Mejía en la mañana del jueves, cambió el tema. Allí se nos presentó a grandes rasgos la gravedad de la situación económica, los perfi les del Presupuesto para el año 2013, la Reforma Fiscal y las medidas de ajuste que contiene. No soy economista, mis ofi cios y vocaciones son el magisterio y la política. Activo, también como ciudadana. Esta identidad variopinta, se nuclea en una visión del mundo y la vida, una ideología. Sobre todo la faceta política, me obliga a tomar partido sobre temas económicos. Soy socialista democrática, y por tanto defi endo a rajatabla la pertinencia, y competencia de la política, que no es, la “ancilla”, la sierva de la economía, si no que debe andar de bracete con ella. Sobre todo frente a la sesgada sinonimia neoliberal entre mercado y economía, se hace indispensable darle a la política un lugar prioritario. Eso no lo invento, lo escuché de gente lúcida, Billy Brandt, Ben Carlsson, Rodrigo Borja, Boersner, y Peña Gómez. Asistí por tanto a la reunión con la Comisión Gubernamental, empoderada de mi ideología. Salí de este encuentro aún aferrada a ella. Habló primero, protocolar pero afable el ministro Temístocles Montás quien, se refi rió, por cierto, a la social democracia, como ente ideológico compartido entre el PLD y el PRD. Creo, sinceramente, se lo he dicho otras veces, que el amigo Temo conoce teóricamente la social democracia, sobre todo, en su versión de Europa del Norte. No sé si conoce igualmente el Socialismo Democrático que marca diferencia entre sociedades industrializadas o desarrolladas y las de América Latina en su conjunto, dualistas en su desigual desarrollo, con cúspides ilustradas y ricas y grandes bases en por la inequidad y exclusión. En la heterogeneidad social latinoamericana, la Social Democracia Europea asumió forma distinta, que se refl eja en color y el calor de otro continente: el Socialismo Democrático. Disquisiciones teóricas aparte, la reunión con el Equipo de Gobierno estuvo presidida por el Socialismo Democrático, por parte nuestra. Después del ministro Montás, hablaron el director del Presupuesto, el de Impuestos Internos, y la encargada de Análisis Económicos y Estratégicos del Ministerio de Economía y Planifi cación. Luego el presidente de la Comisión Económica del PRD, Arturo Martínez Moya, adelantó un breve, enjundioso juicio. Advirtió que el equipo económico conocía y ya había diagnosticado hace tiempo el défi cit producto del derroche. Afi rmó que las buenas reformas deben tener tres objetivos y esta solo persigue uno. En duro y crudo fi scalismo, buscar dinero. El défi cit no puede ser pagado por los pobres, la clase media ni los empresarios. El que se apriete el cinturón debe ser el gobierno, que sucede al otro responsable de las cifras en rojo. Un presupuesto austero (la austeridad es característica de la Social Democracia, Temo) que esgrima una tijera responsable. Porque los socialistas democráticos exigimos que el que tiene más pague más, este gobierno, sus funcionarios perennes, deben pagar, en ahorro, rigor, las acumuladas fortunas de ayer, que no es anteayer, sino un pasado demasiado reciente para olvidarlo. Y si la reforma quiere readquirir el apellido de Integral, ha de serlo realmente. Debe articular, además de lo fi scal, lo monetario, lo fi nanciero, etcétera, las características y necesidades de nuestra sociedad, abarcando también lo POLÍTICO y lo SOCIAL. Ley Electoral, de Partidos, Seguridad Social, diafanidad y transparencia, que incluye castigos sin culpables favoritos a la corrupción; creación de empleos y no asistencialismo. Y calidad con equidad en la educación, para invertir bien el 4%. Integral signifi ca, sobre todo, HUMANA. La frase con que Hipólito recibió la propuesta resume nuestra posición socialista democrática, “la estudiaremos, como políticos y como dominicanos”. O sea, desde el punto de vista de Peña Gómez, quien señaló con su “PRIMERO LA GENTE” el principal propósito de una reforma integral: EL BIENESTAR DE LA COLECTIVIDAD. ¡Bien por nosotros!

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