EL ROEDOR
Danilo: la desacralización del poder
“En países como éste, en que todo es ‘rochero’, la brutalidad se da silvestre. Un intelectual me preguntó que porqué hablo desde el “yo”. -Porque un vulgar “historiador de la cotidianidad” no puede escribir como Poder ni desde el Palacio; así como un poetastro no puede hacerlo desde Suecia, desde Neruda o Vicente van Gogh”.(A. Urbáez) Los viajes improvisados del Presidente a La Barquita, a la Autopista del Coral, en Higüey, y ahora al Sur profundo, a los pueblos a orillas del lago Enriquillo ñno importa cómo lo vean sus críticosñ, que hasta se sentó en la parte alta de un viejo pupitre a hablar con la gente, es una forma de “desacralizar” el Poder, y tiene sus precedentes en muchos jefes de Estado, pero sobre todo en don Juan, cuando proclamó en la Asamblea Nacional el 27 de Febrero de 1963, que él y Segundo González T., no venían a servirse del poder, “sino a servirles al pueblo” que los dignificó al elegirlos directores de la Nación, lo que acompañó con el “agua de coco que servían en el Palacio” y que la pequeñez espiritual celebró con burlas. Lilís, y más Trujillo, abusaron de la parafernalia de Poder. La ideología trujillista le metió en la psiquis del dominicano que Trujillo era una especie de deidad greco-latina, que hasta un pañuelo mojado de sudor que botara, era algo digno de reverenciar como algo celestial. Esos bicornios emplumados de él y el ridículo de Negro Trujillo, acechaban a uno con el rabo del ojo cual “La Gioconda”, desde el más humilde rancho, pasando por la clase media y llegando a las salas de los ricos, entre banquetes, risas y tertulias. A Trujillo sólo le faltó, como Calígula, nombrar a su caballo General. Balaguer, siguió el modelo clásico del traje de saco y corbata, y con menos parafernalia, la fanfarria era la misma con la bendita silla presidencial viajando en helicóptero. Don Antonio siguió la tradición, con un aflojamiento: a veces aparecía en chacabana blanca mangas largas, sobre todo cuando estaba en sus fincas, Juan Dolio y la farra de los tragos con amigos. En ocasiones, Jorge Blanco, también usaba alguna chacabana blanca, lo que hizo acompañar de pararse a pagar peajes y hasta beberse su yum-yum o frío-frío, ante la reprimenda de Balaguer que dijo “¡¿que quién ha dicho que pararse en las esquinas a beber frío-frío, era democracia!?”. A Jorge Blanco le encasquetaron una gorra, y Asela, la primera dama, se la quitó. 2.- LeonelLeonel introdujo los juegos de baloncesto, aunque con pantalones largos y franelas encima de la camisa; y al igual que los perredeístas y don Juan, siguió las caravanas en mangas de camisas y en gorra; vistió al Cuerpo de Ayudantes Militares de civil, aunque algunos generales “enllavaos” a veces aparecían vestidos de uniformes gris o caqui. La Silla Presidencial siguió viajando. Papá HM rompió todos los parámetros y volvió atrás con Balaguer, Guzmán y Jorge Blanco, aunque en exceso, porque a veces aparecían 30 kepis detrás suyo, él en chacabana, y la mitad de los militares con dos estrellas de mayores generales. Pero la Silla Presidencial seguía. Mejía combina trajes con chacabanas y como él dirigía la tropa, se paraba donde quería y saluda a quien deseara, si la acera estaba alta, se tiraba. Las masas duraron cuatro años de amargura y de gozo. Sino, ¡pregúntele a Arismendy Calderón! Pepe Goico cogía a cualquier periodista por el cuello, pero Juan Bolívar y Fausto no decían nada y botaban las cintas. ¡Para ellos siempre ha habido libertad de prensa, de lengua y de ofensa! 3.- DesacralizandoNo sé qué dirá mi admirado y honrado profesor Diógenes Céspedes, experto en “desacralización”, pero Danilo ha dado la orden de que “¡No muevan esa silla de ahí!”, y se lanza en mangas de camisa los fines de semana (ya dije, y no es loa, que no se enferma). Evo Morales, que tiene un verbo picante por los 620 años de los indios cogiendo el látigo en el estómago, fue a Cancún, México, con su camisa azul marino mangas cortas (para el asombro de Héctor Herrera Cabral, que murmuró ayudado de su imaginación insular: “Parece el cobrador de una voladora”). Doña Margarita de Leonel, escribió un artículo donde sintetiza lo dicho en varias ocasiones por “mi caudillo” don Juan: la democracia no es ir a votar cada cuatro, la democracia no es la Constitución, ni los órganos jurídicos creados para aplicar la Ley; ni es el Estado; es una “cultura”, una forma de pensar, una vida, “y hasta que esa cultura no esté sembrada en la vida misma de las personas, las instituciones no cumplen cabalmente su cometido”. Y esa es la “cultura” que les falta a todos los atrincherados (que son todos los que venden servicios y mercancías, menos las Pymes) que “no pueden pagar impuestos, porque todos quebrarían”. ¡Oh, Virgen de la Altagracia! ¿Las zonas francas no pagarán los 1,200 millones de pesos que les prestó Pro-Industria? ¿Y los 1,008 mil millones de subsidios? ¿Y en Colombia los carros de 100 mil dólares pagan lo mismo de placa de un Honda Civic? ¿Y en EEUU no pagan los solares baldíos? Posdata: ¿A que los maestros no quieren la tanda corrida y pedirán que les aumenten el 4% en sueldos? Presidente Danilo: ¡La reforma fiscal va; y un aumento de suelto del 15% en enero, tipo Lula! Voy que el país enciende como una locomotora. ¡Manos a la obra!

