MI POSICIÓN

Miguel y el PRD

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Santiago Cuesta KurySanto Domingo

La historia del PRD en toda su trayectoria, y sobre todo después de su llegada al país en 1961, no ha sido otra que la de querer instaurar en toda la nación el espíritu de la libertad y la democracia, algo que nunca ha sido posible dentro de ese partido, una democracia fundamentada en aquellos principios extraídos del más ilustre pensador político que jamás haya tenido la historia republicana (claro, después de Duarte y los Trinitarios) el profesor Juan Bosch. Este líder político, junto a su mas aventajado discípulo dentro del PRD, José Francisco Peña Gómez, hicieron de ese partido lo que es hoy, una maquinaria con poder político para gobernar. Sin embargo, el PRD es un enigma de debilidades ancestrales, de tendencias enemigas y generadoras de divisiones en su interior. Esos grupos solo han sido capaces de producir cuantiosos e incalculables daños a esa inmensa población que los sigue. Estas divisiones del PRD, que se iniciaron con su fundación en Cuba y siguieron aquí en 1963, entre Miolan, Silfa, Castillo y Bosch, se acentuaron en 1973 entre Bosch y Peña Gómez, lo que generó la salida de Bosch y la fundación del PLD. Poco tiempo después vino la división entre Peña Gómez y Jacobo Majluta entre 1986 y 1990, y en la que nuevamente Peña se quedó con el partido y Majluta termina fundando el PRI. En el 2004 llega la otra división con la salida de Hatuey De Camps, forzado por Hipólito Mejía y sus seguidores. Hatuey funda el PRSD. Todo parece indicar que nuevamente el PRD va camino a otra división, esta vez teniendo como cabezas principales a Miguel Vargas y a Mejía. Si eso sucede, lo más probable es que Mejia y su grupo se muden de casa o hagan otro partido. Pero, con división o no, el PRD institucional se queda en las manos de su presidente, pues éste ha sido quien ha venido trillando una nueva forma de hacer política, tanto dentro como fuera del PRD, una línea que busca recuperar todo el terreno perdido y corregir de una vez y para siempre, los llamados vicios negativos acumulados. Para Vargas y sus seguidores esta seria la nueva forma de hacer política dentro del PRD, un trago que no será compartido por el grupo de Hipólito Mejía, aunque se siga diciendo que “Miguel es el PRD”.

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