Los que sueñan con un “caracazo”
Cuando los jefes del PPH declaran a la prensa que es obligatorio la firma de un acuerdo con el FMI, no están pensando o externando preocupación con la estabilidad macroeconómica del país y la buena marcha del gobierno de Danilo Medina. Ese Grupo PPH y la comparsa que le acompañó a su derrota del pasado 20 de mayo, lo que están soñando es que las condiciones que exija el FMI para un acuerdo stand-by sean tan fuertes que se repita la historia del gobierno de Carlos Andrés Perez, cuando éste cometió el craso error de, iniciando su gobierno, imponer fuertes ajustes al pueblo venezolano en el marco de un acuerdo con el FMI, que concluyó con una matanza de más de 300 personas, hecho que se conoció como “El Caracazo”. Danilo Medina, nuestro Presidente, tiene que estar muy alerta de lo que se está cocinando tras bastidores. Grupos poderosos que anduvieron electoralmente con el pepehachismo y que se reunieron en privado con la misión del FMI de visita en el país recientemente, han hecho énfasis en la necesidad de que ese organismo apriete las condiciones a República Dominicana y su nuevo gobierno para un acuerdo con ese organismo internacional y sobre todo, para pedirle a Danilo la cabeza política de Leonel Fernández y su gobierno como supuestos culpables del hoyo fiscal del 2012, cuyo componente fundamental todos sabemos es el tema eléctrico. El plan de estos grupos es claro: fomentar presiones internacionales y de la sociedad civil para lograr un distanciamiento entre Danilo y Leonel y una división en el PLD al través de enjuiciamientos posibles contra figuras cercanas al ex mandatario, al tiempo de exigir la implementación de fuertes ajustes económicos que socavarían de forma meteórica el inmenso apoyo popular y político de que goza hoy Danilo Medina y su nuevo gobierno. La reciente decisión del Procurador General de la República Francisco Domínguez Brito, recurriendo ante la Suprema Corte de Justicia el Auto de la Procuraduría General de la República que favoreció a Félix Bautista, hombre de la cercanía de Leonel Fernández, Senador y Secretario de Organización del partido morado, es objetivamente consecuencia del laborantismo de estos grupos que procuran que Danilo Medina inicie un proceso de enjuiciamiento contra el gobierno de Leonel Fernández que lo lleve a chocar con éste, que es el líder y presidente del PLD. Soy de los que cree que el FMI, y sobre todo EU (que juega un papel fundamental en ese organismo), han aprendido de experiencias erróneas del pasado en Latinoamérica, empezando por la misma experiencia venezolana en la que aplicando ajustes económicos de shock provocaron y desataron rebeliones populares que concluyeron perjudicando sus propios intereses geopolíticos en la región con el ascenso del Comandante Hugo Chávez al poder. Danilo ha dado muestra fehaciente de estar comprometido en un proceso de moralización de la administración pública, de impulsar la lucha contra la pobreza y asegurar un último clima de inversiones privadas nacionales y extranjeras. Pero, para eso necesitará la comprensión y ayuda del FMI y de Estados Unidos, de quien ha recibido esta semana u fuerte espaldarazo en Nueva York. Si bien es cierto resulta deseable para la estabilidad macroeconómica la firma de un nuevo acuerdo con el FMI, no es menos cierto que éste no puede servir para ahogar los planes sociales y de desarrollo del nuevo gobierno de Danilo. Danilo y el PLD y sus Aliados tienen la fuerza necesaria para hacer los ajustes que la prudencia aconsejen para garantizar el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y firmar algún tipo de acuerdo con el FMI de monitoreo, que no implique el traspaso a este organismo internacional de la soberana e indelegable misión de determinar lo que se va o no a hacer en la República Dominicana. Ese poder fue otorgado en urnas a Danilo Medina. En la firmeza de carácter, la prudencia e inteligencia política de Danilo Medina estará la clave para frustrar estos macabros planes y dejar a los que están soñando con un “Caracazo” en la República Dominicana, con el moño hecho.

