Listin Diario Logo
21 de enero 2020, actualizado a las 12:47 p.m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista lunes, 30 de mayo de 2011

EN RELEVO

50 años: momento para reflexionar

Oscar Medina
oscarmedina1974@gmail.com

Hoy hace 50 años que inició la construcción de esta democracia, cuando unos pocos valientes ajusticiaron al tirano, y decapitaron con ello el régimen que durante 31 años había sometido al país a una cruenta tiranía represora y usurpadora.

Desde entonces el pueblo dominicano ha vivido casi todo. Elecciones, golpes de estado, guerras civil y patria, gobiernos despóticos y represivos, así como liberales y progresistas.

También todo tipo de liderazgos, maduros y prudentes, y truculentos, díscolos y perversos. La arritmia ha marcado buena parte de estos 5 decenios, pues de tener períodos de mucho crecimiento económico hemos pasado a enfrentar grandes crisis, y en política por igual, de grandes saltos a grandes retrasos. Un ir y venir constante. Con la excepción de las libertades.

En ese campo, cada paso que hemos dado hacia adelante, ha sido preservado y consolidado por las distintas generaciones a quienes les ha tocado participar activa o pasivamente en este proceso. Eso sí, en gran medida, esas mismas libertades degeneraron al punto que, en ciertos aspectos, han devenido en libertinaje, caos, anarquía y desorden.

En esos 50 años se perdió buena parte de lo mejor de la juventud dominicana, que aportó su vida y su sangre en un momento de la historia cuando, decir lo que pensaban o agruparse alrededor de una idea, podía costar la vida, y en momentos en que ser joven podía acarrear la pena de muerte por el sólo hecho de encontrarse en el lugar y hora “equivocados”.

Esas generaciones se aferran -comprensiblemente- a los logros libertarios alcanzados. Pero en ese camino se han perdido símbolos y valores que en una sociedad deberían ser innegociables. El respeto al estado de derecho -el suyo de protestar, pero también el del otro de no participar en la protesta- la tolerancia para el que difiere, y la apuesta al sistema democrático participativo como forma de propiciar los cambios sociales en los que se cree.

A otras generaciones más recientes le condiciona la ignorancia. No reconocen ni valoran los sacrificios realizados en pos de alcanzar estas libertades. Siempre he sostenido la queja de que en nuestro sistema escolar, la enseñanza de la historia prácticamente se detiene con el ajusticiamiento a Trujillo, sin profundizar el proceso histórico que sigue a ese acontecimiento.

Eso provoca que la juventud dominicana conozca menos –y por lo tanto no valore en su justa medida– el camino que ha debido recorrerse para alcanzar el estado de derecho y democracia de las que hoy disfrutan.

Estas deformaciones alimentan y son alimentadas por un sistema atrofiado.

Incapaz de propiciar la solución de los problemas fundamentales de los dominicanos. Y que si bien genera riquezas, no las distribuye de forma equitativa, de manera que propicie el desarrollo humano y el bienestar económico de todos. O al menos, que brinde a todos las mismas oportunidades de alcanzarlo.

Allí deberían estar centradas las reflexiones de los dominicanos al conmemorar los 50 años del ajusticiamiento de Trujillo y de este recorrido democrático. No sólo en exaltar los espacios alcanzados, sino en pensar en lo que hemos hecho mal, y en las coyunturas desaprovechadas. Y hacerlos todos. Los que han gobernado y se han beneficiado del sistema, aquellos que han estado siempre en la trinchera aferrados a sus particulares quimeras, aquellos que han hecho mucho, así como aquellos que no han hecho nada, los que les importa y hasta a los que no les importa.

Todos debemos pensar como corregir este camino. Que no va bien. Pero lo que es peor, que no parece mejorar. Un camino por el que sólo se arriesga el único logro tangible hasta ahora alcanzado: la libertad y la democracia. Porque cuando una sociedad se sumerge en el caos y la anarquía, la gente termina dispuesta a sacrificar lo que sea para retomar el orden. Basta con recordar las condiciones que engendraron a Trujillo… y lo que costo después salir de él.