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Puntos de vista martes, 11 de octubre de 2011

Hipólito y la cultura

Tony Raful

La necesidad de realizar cambios sociales está vinculada a un proceso cultural que debe ser intenso, transformador y determinante. En países que emprendieron en el siglo pasado la tarea de promover acciones sociales y reformas, no se originaron cambios culturales, no se modificó el patrón cultural existente, por lo que se reprodujo el conjunto de vicios, rutinas y deformaciones acumuladas, que impidieron el salto cualitativo de la conciencia social.

En un estudio que gozó de mucha popularidad en los años 60, desde la perspectiva sociológica sobre la cultura de la pobreza, “Los hijos de Sánchez” de Oscar Lewis, éste analizó desde la configuración mexicana de la pobreza, todo un tinglado o concepción ideológica de la pobreza; demostró cómo funciona un aparato de ideas y formaciones primarias del pensamiento, que sostiene un modo de vivir y lo multiplica de generaciones en generaciones.

En la dimensión social, algunas propuestas avanzadas de cambios revolucionarios, no pudieron enfrentar los alcances de la cultura de la pobreza, los límites de una práctica usual que convertida en modo de vida, insufló las características de sistema sustituido. En este caso no hablamos de la pobreza material, como esencia de proyección de una concepción general de existencia, cónsona con la pobreza mental, ideológica y social, sino de las enormes dificultades para cambiar “el alma de la gente”. Nuestra cultura es un mosaico de expresiones creadoras, que debe constituirse en forma superior de arte y belleza. Durante la experiencia gubernamental, 2000-04, en el plano cultural hubo aportes básicos a la búsqueda de una política cultural, que sirviera como eje de transformaciones y nuevas visiones del proceso social.

Bastaría mencionar entre un conjunto de ideas en movimiento, proyectado sobre el escenario cultural, la Consulta cultural del país, la más amplia, abierta y plural participación del sector cultural, convocado para escuchar sus opiniones, establecer sus precariedades y demandas, municipio por municipio, dirigida a implementar las bases de un auténtico desarrollo cultural. Esta consulta democrática, sin sectarismos que involucró a los artistas, pensadores, intelectuales, agentes culturales, dio paso a la creación del” Plan Decenal de Cultura”, asesorado por técnicos de la UNESCO, que contiene en sí mismo las bases programáticas de acción de una línea cultural de trabajo, jamás vista en la sociedad dominicana, y cuyo articulados nutridos de la consulta plural, esperan su momento, para reiniciar su marcha operativa de logros e incidencia vital en el escenario de la cultura nacional.

Otro de los aportes monumentales lo constituyó la defensa de la identidad nacional, fundada sobre la interrelación de las mezclas enriquecedoras de creencias de vida y formas de existencia, de los sincretismos, cuya gestación se imbrica en la proceridad de la gestación de la nacionalidad.

Las investigaciones sociales y los estudios de la comunidad de seguidores de “Liborio” en San Juan de la Maguana, movilizaron centenares de artistas, sociólogos, investigadores internacionales, en la identificación de una manifestación evaluada al calor de las creencias populares, que tuvo hace casi 50 años, como respuesta, la violencia brutal del genocidio en altos niveles de intolerancia e ignorancia del Estado dominicano.

Sentamos las bases de una formación integral de promotores culturales, creamos los Consejos provinciales y municipales de cultura y establecimos los vínculos con las autoridades edilicias para el seguimiento de las nuevas políticas culturales.

Definimos el turismo cultural trazando compromisos del sector público y privado y creamos la Editora Nacional. Muchos planes quedaron en el tintero por el exiguo presupuesto y la crisis económica y política electoral que condicionaron los trabajos. Hoy estamos decididos a emprender un camino cualitativamente superior. Nada no arredra en la víspera del cambio inevitable y de la victoria del Presidente Hipólito Mejía, comprometido con estas ideas y objetivos.