Biocombustibles, la alternativa más obvia

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João Solano Carneiro Da CunhaSanto Domingo

El momento para aprovechar esta oportunidad es ¡ahora! Hay que recordar que el etanol no se produce de la noche a la mañana. Se necesita preparar la tierra, sembrar, cosechar y procesar la caña. El proyecto de la FGV, sin embargo, no ha podido caminar con la rapidez deseable. Los principales obstáculos serían la preocupación con las exportaciones de azúcar y con el impacto que una reducción en las importaciones de petróleo podría causar en los ingresos fiscales. Al oír eso, siempre creo que mis informaciones deben estar incompletas. El azúcar y el etanol son industrias que se complementan, como lo demuestra Brasil, principal productor de ambos. En mi país, los grandes productores de caña de azúcar, después de analizar los mercados nacional e internacional, deciden cuánto de su producción dedicar al azúcar y cuánto al etanol, ganando en los dos lados. El etanol debe ser visto como lo que es: un producto que convive con el azúcar sin sustituirlo y sin disminuir su producción. La República Dominicana, tradicional productora de azúcar, tiene enorme potencial para ser, también, productora de energía limpia y renovable. El etanol puede constituirse en una industria enteramente incremental para la economía dominicana y contribuir para la seguridad energética del país. Adicionalmente, por importantes que sean los ingresos asociados a las importaciones de petróleo, me parece riesgoso asociar la salud fiscal del país a una factura petrolera que, si no se adoptan energías alternativas, crecerá exponencialmente a lo largo de los años, tanto por consumo cuanto por precio. Eso para no hablar del problema que el agotamiento del petróleo traerá a las economías que de él dependan. Pero no es necesario pensar apenas en el futuro ñen nuestros hijos y nietosñ para constatar los riesgos. En la semana pasada, el presidente Leonel Fernández anunció medidas destinadas a proteger la sociedad dominicana de los efectos de la reciente alza en los precios del petróleo. Al siguiente día, el gobernador del Banco Central pidió sacrificios y eficiencia a los empresarios y dijo que el ahorro dispuesto por el Presidente representaría “un terrible ajuste este año”. Está claro que el etanol no resolvería todos esos problemas. Sin embargo, es una industria moderna, competitiva y limpia, con potencial para reducir significativamente la dependencia del petróleo y generar divisas provenientes de exportación a mercados como el de Estados Unidos. La ejecución de la ley de mezcla, ya aprobada por el Congreso dominicano, crearía de inmediato un gran mercado interno para el producto. Para terminar, repetiré algo que he dicho muchas veces, desde que llegué a la Embajada de Brasil en Santo Domingo, hace poco más de año y medio: países como República Dominicana, que tienen en la escasez de energía y en la dependencia del petróleo importado un factor de limitación a su desarrollo, se pueden transformar en corto plazo en productores y exportadores de energía. El apoyo de Brasil y de Estados Unidos al desarrollo del etanol en República Dominicana demuestra voluntad política y una visión estratégica de futuro. Es interés de Brasil, como de EUA, que el etanol se transforme en una commodity, para eso es indispensable aumentar el número de países productores. ¡La oportunidad está ahí! El autor es embajador de Brasil en República Dominicana.

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