PENSANDO...
Mi posición
Muchos fanáticos me preguntan sobre el juicio del máximo jonronero de las Grandes Ligas, Barry Bonds, el cual se declaró “no culpable” de perjurio por el uso de esteroides, en un tribunal federal en San Francisco, una hora antes del inicio de la selección del jurado. Mi posición la fijé en esta columna el año pasado. El problema es de prevención. Los casos de dopaje en los peloteros aficionados y profesionales son un duro golpe al movimiento deportivo de los países que representan. La carga de responsabilidad del uso de sustancias prohibidas para el rendimiento físico y mental, siempre recae sobre los atletas, ¡nada más injusto! La política deportiva de los gobiernos y empresas del deporte profesional dejan de lado la prevención, supervisión y orientación de los atletas, como genuinos representantes de la sociedad más sana. Se cree que con la práctica del deporte no se está en riesgo, por el contrario, los ídolos deportivos son el caldo de cultivo para la inducción de hábitos malsanos por su influencia en las generaciones emergentes que los imitan. Para justificar la gran inversión en el deporte a los atletas se les exige mayor rendimiento para la conquista de lauros, de ahí que manejadores inescrupulosos dopan a los atletas provocando hechos bochornosos. La instrucción, léase la educación fÏsica escolar, es la clave de un verdadero crecimiento deportivo integral. No todos los deportistas llegan al estrellato, pero sí todos pueden ser buenos ciudadanos de la patria. Los lauros obtenidos son el resultado de un trabajo técnico científico que va desde la nutrición, culturización, preparación fÏsica y mental, fogueos y sobre todo, el conocimiento de los valores, que implican la representación de los signos patrios. Cuando a los atletas se les induce al dopaje es todo el sistema de preparación que fracasa, la imagen de la disciplina deportiva en cuestión se pone a prueba. La inversión del gobierno y la empresa privada debe garantizar la prevención para el buen desarrollo de los atletas. En definitiva, no es solo de la responsabilidad de los atletas, sino también de los dirigentes, entrenadores, médicos, nutricionistas y una gran cuota de la formación doméstica. ¡Bonds, no es el único responsable!

