EN RELEVO
Buenas… pero limitadas
Independientemente de cualquier valoración adicional, es justo resaltar la responsabilidad con que el Presidente Fernández abordó en su discurso del pasado jueves, el tema del impacto de los precios del petróleo. Evadió hacerlo desde una perspectiva populista, y en su lugar anunció medidas que deberán formar parte de un conjunto de políticas que, impulsadas desde el Gobierno, conlleven un aumento de la eficiencia energética y una modificación de los patrones de consumo de combustibles de los dominicanos. Ahora, si bien la dirección es la correcta, el alcance no parece ser suficiente. Y es que las medidas anunciadas por el Jefe de Estado lucen cortas para la dimensión del problema que enfrenta el país, cuando las consecuencias del aumento en los precios del petróleo transciende el impacto natural que tiene en el costo de la canasta básica, pues como país no productor el aumento de la factura petrolera genera presiones en el mercado cambiario, que consecuentemente se pueden reflejar en mayores niveles de inflación, o en su defecto, en una contracción económica. De ahí que ante la gravedad de la situación, se esperaban disposiciones de mayor alcance en la reducción del consumo de combustibles fósiles. Desde el Ejecutivo se alega que las medidas son importantes. Que en el caso de las que buscan reducir el consumo de energía en las instituciones públicas, los planes de ahorro pudieran representar una reducción de hasta un 40 por ciento de la factura, lo que representaría un ahorro superior a los 600 millones de pesos al mes. En el caso de la sustitución del Bonogas por un programa de conversión de la flota de transporte de pasajeros al gas natural, si bien la medida parece limitada a sólo 20 mil vehículos y un ahorro de 25 millones de dólares anuales, desde el Gobierno se apuesta a que sea el camino para facilitar el desarrollo de un mercado de este combustible. Pero la verdad es que las disposiciones presidenciales lucen tímidas, cuando son cuantificadas frente al impacto directo sobre una factura petrolera que amenaza superar este año los 4 mil millones de dólares. De todas formas, y ante los recuerdos de incumplimientos anteriores, cabe esperar que al menos en esta oportunidad se cumplan las medidas anunciadas. Que tienen además otra cosa buena, y es que plantea austeridad esencialmente para el Gobierno. Una excelente forma de evitar la prédica de la moral en prendas íntimas.

