ORLANDO DICE...

Los votos del PRD y padrón semiabierto

Las reglas Lo mejor de todo el cuento de la convención del PRD es que Hipólito Mejía le ganó a Miguel Vargas con las reglas del candidato derrotado. El padrón semiabierto fue una iniciativa del grupo de Vargas, y no lo propuso a la Comisión Nacional Organizadora, sino que ese procedimiento era anterior y de más alta categoría. Fue una decisión del Congreso José Francisco Peña Gómez. Que después no lo quisiera o ahora se resienta de los resultados, es otra cosa. Quienes llevan las cuentas recuerdan que fue Orlando Jorge Mera, secretario general y responsable del registro del partido, quien hizo la propuesta mediante documento que entregó a Hugo Tolentino Dipp, coordinador de la Mesa de la Concertación y la Unidad de dicho cónclave. Y lo que es más interesante. Esa moción, y la de que la presidencia del partido correspondiera al candidato seleccionado, fueron aprobadas de manera unánime por los congresistas. La resistencia que se produce a posteriori no tiene razón ni sentido. Si usted se coloca la soga al cuello, y se ahorca, no eche la culpa a un tercero…. Los afectos La modalidad del padrón semiabierto obligó a los seguidores de Mejía a hacer los ajustes de lugar e idear medios inéditos de crecimiento. Como fueron los llamados Comité de Base Afectivo (CBA), que a su decir era gente de fuera, no organizada, que sumaron medio millón y que fueron a votar a pesar de las amenazas y adversidades. Es decir, que la chercha de Llegó Papá tuvo su efecto como consecuencia del afecto que provocaba el personaje. Atípico como siempre, pero más controlado y risueño. Ahora, donde la matemática deja de ser parda y se hace clara es cuando se comparan los números del 2007 con los del 2011. La contabilidad del PRD es la contabilidad del PRD, y de acuerdo a esa contabilidad, Vargas redujo ahora su votación de manera lamentable. Dicen que perdió unos 154 mil votos, que es una cantidad que derrumba las posibilidades de cualquier aspirante, mucho más si se trata de una consulta interna. Las encuestas del 2007 nunca dieron como favorita a Milagros Ortiz Bosch, que no fue lo que ocurrió ahora. El balance resulta más que claro. No solo era que Mejía subía, era que Vargas bajaba… Los números Un problema político como tiene actualmente el PRD no se resuelve con números ni con estadísticas, pero tampoco confundiendo con números y con estadísticas. Miguel Vargas redujo su votación en un 25 %, pues en el 2007 sufragaron por su candidatura 605 mil y en el 2011, 451 mil. Además, a la hora de hacer las comparaciones hay que observar que ese padrón semiabierto, tan controvertido, pasó de 5,2 millones a 5,9 millones. Esto es, un universo mayor. El total de votos emitidos en el 2007 fue de 765 mil, y no 490 mil como se alega, y que en el 2011 casi llega al millón. La cuestión es muy clara. Si aquellos números fueron lluvias, que no se quejen ahora de estos lodos. El múltiplo era un procedimiento que daba porcentajes. Ahora se habla en términos de votos. Los seguidores de Vargas harían bien en conformarse en su descuido o falta de habilidades, y aplicar la sabiduría del campesino cuando un animal se le perdía en el monte: se lo atribuían a la Virgen. Los votos de los peledeístas, que son las piedras de la discordia, dejárselos a la Virgen. O como muchos creyentes que encargan a Dios de sus deudas imposibles… Las cuentas Porque tal vez el problema esté en la ilusión que no pasó de espejismo. Los seguidores de Vargas se olvidan de que su candidato fue proclamado como presidente del PRD. Que no hubo consulta, que no hubo votaciones. Los oponentes internos creyeron jugarla a la maravilla, y pensaron que como presidente o lo descartaban como candidato o era más fácil vencerlo. Lo proclamaron, repito, como se hace con los reyes. Tampoco recuerdan que en la anterior convención, la ordinaria, tanto Guido Gómez Mazara como Francisco Antonio Peña Guaba -Tonialegaron fraude. Es decir, que Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez fueron impuestos por una mayoría dudosa. Ese es el caso. Si se enlazó con Jorge y Vásquez, con más razón en el plebiscito de la presidencia del partido. Los conocedores de las intimidades del PRD hablan del “vaciado”, que es un lenguaje que solo entienden los iniciados, pero que se refiere a un procedimiento alevoso de llenar actas meladaganariamente. En el PRD, por tanto, hace mucho que no se cuenta, y de ahí que los números de ahora sean diferentes a los de antes…

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