PENSANDO...

Utopía de lo correcto

Hoy día lo correcto es un obstáculo en el accionar laboral. La inversión de valores ha llegado a tal extremo que los hombres que caminan por la derecha son una retranca a la hora de ejecutar proyectos y negocios, amparados en el engaño y la falsía. Predomina la adulteración en los costos debido a la sobreevaluación. Los capitales generados en esta inescrupulosa práctica tienen como fuente el erario, siempre depredado en mencoscabo de las necesidades básicas de la población: sanidad, educación y nutrición. El mercado de comisiones por compras y ventas de productos y servicios se realiza en base al grado de activismo político y lobismo privado, que sustenta esta práctica dolosa con el ingrediente nepótico incluido. El “all inclusive” o “todo incluído”, no solo se practica en las ofertas turísticas, sino también en las ofertas políticas, a cambio de inmunidad, impunidad, protección, nepotismo y hasta una pensión asegurada. Las nuevas generaciones heredan un sistema permeado por el dolo y la prostitución en todas sus manifestaciones, lo que las hace presas de la descomposición moral, donde el sicariato ha encontrado su espacio en la defensa de capitales oscuros. El país se aboca para su estabilidad futura a crear un movimiento de hombres y mujeres comprometidos en enarbolar los valores patrios, no sólo en el mes de febrero, sino hacer respetar nuestra nacionalidad dominicana en todos los meses del año, empezando con el más sagrado deber, luchar contra los corruptores de la sociedad, que es luchar contra los enemigos de la patria. El ejemplo tiene que venir con el castigo a los traidores que han quitado el pan y la educación al pueblo, y han sido indiferentes por conveniencia al éxodo de ilegales haitianos a nuestro territorio, un éxodo que mancilla el honor de los que dieron sus vidas por nuestra libertad, hoy convertida en un libertinaje, no sólo en el manejo de los recursos del Estado, sino también en detrimento del crecimiento en valores de nuestros recursos humanos. El paÏs debe y tiene que reaccionar frente al engaño y la simulación, exigiendo sus reivindicaciones de crecimiento y sus derechos a la educación, salud y alimentación. Enfrentar el negocio en el desayuno escolar, respetar los recursos del seguro social, respetar el fondo de pensiones de los trabajadores, respetar nuestra soberanÏa, tener austeridad y transparencia en el uso del patrimonio de todos y sobre todo, el respeto a la dignidad humana. ¡ParecerÏa una utopía, pero es lo correcto!

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