ÁGORA
Lecciones de campaña
La Convención del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) concluye un proceso largo y que ameritaría múltiples análisis políticos. Aunque algunos todavía se sorprenden, la verdad es que los resultados no son parte del campo de las premoniciones, sino de hechos concretos y acumulados de los que se derivan conclusiones muy precisas. Estas lecciones quedarán por mucho tiempo como un caso de estudio para los que dediquen su tiempo al análisis de éxitos y fracasos de las campañas. Algunas de ellas revelan verdades políticas incuestionables y principios básicos de la comunicación política. Por ejemplo: - La historia se repite irremediablemente. Todo el que estuvo en el Poder puede (y quiere) volver. - Los únicos muertos políticos son los que están seis metros bajo tierra. El resto, simplemente esperan su momento. - No importa la motivación: un aspirante presidencial que rehabilite constitucionalmente a presidentes o ex presidentes afila cuchillo para su propia garganta. - En un proceso interno, la selección autocrática contenta a uno y descontenta a diez. Y si esos contentos no ganan, sólo queda esperar el regreso fatídico del boomerang. - Los fracasos electorales se reconocen y se analizan. Las estrategias basadas en triunfos congresuales poco convincentes pueden ser peligrosamente distorsionantes. - En materia de campañas, una frase que “pegue” vale más que millones que fluyan. - La estructura importa, pero al final de cuentas, las bases tienen vida propia. - Nunca se puede subestimar al adversario, pero mucho menos a un adversario que ya fue presidente. - Las encuestas pueden manipularse, pero no mienten. Y finalmente, lo más básico de una campaña política: al proceso electoral, ya sea general o interno, se entra a ganar o a perder. Y bajo esa premisa, pisotear a los adversarios internos nunca es buena idea.

