MUCHACHOS CON DON BOSCO

Una cruz de ceniza en la frente

Avatar del Listín Diario
Juan Linares, SDBSanto Domingo

Hoy comenzamos un camino maravilloso, que durará cuarenta días y que nos llevará a la Fiesta de Pascua. Te invito a empezar un viaje hacia el lugar más hermoso que te puedas imaginar, hacia la tierra donde es posible la felicidad en su mayor plenitud. Es un viaje en el que es necesario realizar cambios en nuestra vida y que nos exigirá algunos esfuerzos para adquirir una vida nueva, y para ello es necesario un proceso de conversión, pero te lo aseguro, merece la pena. En este camino, no se puede dejar de tener la vista puesta en esa meta en que se fundamenta nuestra esperanza y que da sentido al misterio de nuestra vida que un día experimentará la muerte, pues el punto de llegada es la Resurrección de Jesucristo, que es a su vez promesa y anticipo de todas nuestras resurrecciones, pues Dios con su Resurrección ha vencido la muerte. Iniciamos este camino en el llamado “miércoles de ceniza”. En este día se hace un gesto en las iglesias católicas que consiste en la imposición de la ceniza sobre la cabeza de las personas. Mientras se hace este gesto se dice una de estas frases: “Conviértete y cree en el Evangelio”, o esta otra “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”. Dos frases que expresan muy bien una llamada y una toma de conciencia. La primera es una llamada a que nos convirtamos al Evangelio. La otra hace alusión a lo que es nuestra condición humana. El gesto de la ceniza ha calado fuertemente en la comunidad cristiana y contiene un sentido pedagógico muy fuerte, pues expresa de una manera muy sencilla e impresionante un mensaje de humildad y de conversión. Nuestra sociedad y cada uno de nosotros necesitamos oír una fuerte llamada a la conversión, al cambio pascual, porque todos somos débiles y pecadores. El análisis hecho en la Carta Pastoral por nuestros obispos nos presenta la necesidad de un cambio ante tanta corrupción, tanta violencia, tanta mentira, tanta discriminación y tanta superficialidad de vida. La conversión a que se nos invita, siguiendo la enseñanza del Evangelio, apunta en una triple dirección. En primer lugar a la apertura a los demás. En la cuaresma se explicita esta apertura en todo lo relacionado a la “limosna” que no es otra cosa sino el compartir en igualdad los bienes, especialmente con los más necesitados. Es una llamada a la generosidad. En segundo lugar a la apertura a Dios. Estos días de cuaresma, al realizar este camino hacia la Pascua, es fundamental la escucha de la Palabra, de la “oración” personal y familiar, de la participación más activa en la Eucaristía y en el sacramento de la Reconciliación. Y en tercer lugar el “ayuno”. El ayuno es la expresión del autocontrol, de renuncia a todo lo que es superfluo, del saber dar prioridad en la escala de valores, a lo que es fundamental en la vida personal y social. Cuarenta días para realizar un camino que nos lleve a la Pascua.

Tags relacionados