EN LA RUTA
...Y hecho
Previendo lo acontecido, el martes pasado y desde esta misma columna, dije que Hipólito Mejía estaba muy fuerte y ciertamente estuvo muy fuerte. También reflexioné sobre la posibilidad de que desde el sector de Miguel Vargas Maldonado se intentara torpedear el proceso, argumentando irregularidades semanas antes de iniciarloÖ y también ha sucedido. Según la Comisión Organizadora, Hipólito ganó la convención 53 a 47. Datos que aunque fueron dados a conocer ayer en la tarde, ya eran de conocimiento extraoficial la misma noche del domingo a pocas horas de concluida la votación. Con su victoria, Mejía se reafirma como un peligroso gladiador político. Al igual que en otras ocasiones, cuando ha tenido que luchar (y vencer) en desventaja, Hipólito, vilipendiado e injustamente satanizado hasta por sus propios compañeros a su salida del Poder en el 2004, empezó la carrera por la nominación desde menos cero. Sin embargo, a solo un mes de la salida de su proyecto político, ya la firma encuestadora Gallup (mayo del 2010), le otorgaba un 31 por ciento de las simpatías, posicionándolo a la par con Miguel Vargas Maldonado quien tenía casi dos años corriendo tras la candidatura. Los meses subsiguientes armaron una historia que concluyó ayer y donde el ex presidente logró articular una maquinaria basada fundamentalmente en símbolos, dirigentes históricos, lo afectivo, y las relaciones primarias, que no sólo venció a Vargas Maldonado, sino a casi toda la estructura partidaria con legisladores y alcaldes incluidos. La actitud de Miguel Vargas, desconociendo la victoria de Mejía, irrespetando el pacto de caballeros firmado antes del torneo y hasta a la propia comisión organizadora que él propuso, afea un certamen que no obstante a algunos incidentes, se puede catalogar de exitoso. Ojalá y la mesura se aposente en las cabezas del partido blanco cuyo futuro depende de la unidad. Pero mientras, hoy, con un candidato fuerte y de cuidado, el PRD está celebrando por adelantado el Día del Padre.

