EL ROEDOR

Hojalateros, Guacanagarixes y venduteros; a Trotti

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Aristófanes UrbáezSanto Domingo

“Ese Juan // brotó una tarde de la misma tierra// salió a caminar cuerpo entero// y desde entonces no regresa//…tiene las manos llenas de herramientas// para abrir agujeros de este lado del cielo…” -Carmen Sánchez- Los pueblos que no se respetan pierden su dignidad y llega el momento en que no pueden hablarle a la cara a nadie, sino abrirles las puertas, en un aquelarre vergonzoso, a los indignos, vengan del lugar que sea. Los Duarte, Bosch, Américo Lugo, Eugenio Deschamps, Guido Despradel y B., Gustavo Mejía R., Manolo, Fernández Domínguez, Miguel Soto, Santiago Guzmán E., entre otros, representan eso que se llama la “dominicanidad”. Otros, de ayer y de hoy, la avergu¨enzan. No importa qué pensemos del sionismo, pero cómo dejar de admirar a los pueblos judío, japonés y chino y otros. La autenticidad revolucionaria de hoy se llama “dignidad”. El que no tiene dignidad es un cadáver exultante, un baldón para su familia y sus conocidos dignos. Nos hemos convertido en un pueblo de hojalateros, aplaudidores, arlequines de gente que para quienes comparten su ciudadanía “no vale nada”. Un ejemplo: ¿quién es un Luis Ayala para que lo presentemos aquí como un ‘salvador’ de la socialdemócrata? ¿Dónde está ese ‘país’, esa utopía? Chile no tiene biografía de ese señor, porque nada aporta a su vida pública. ¿Pruebas? RD recibe ayuda fraterna en agroindustria, tecnología, educación, etc., de Francia, Taiwán, Israel, EEUU, Cuba revolucionaria, Venezuela, España, Japón, Corea del Sur y otros. Llevamos la herencia hispana, pero cubanitos “desarraigados” (apátridas) y españolitos sor árbitros de nuestra conducta. Solidarios, sin pizca de intolerancia y no podemos vivir libertad de información, ni individual. Pero estos “cancerberos”, supuestos periodistas en estos dos países, rayan en la impertinencia, la necedad y el atrevimiento. Juan Manuel García me “nombró” en ‘El Siglo’ instructor de español-dominicano de los distinguidos periodistas españoles Tomás Campos, Luis Rubio y Pedro Pablo Jiménez (decentes, éticos, celosos de su independencia y libre albedrío; pero no corruptos, ni buscacheques). ¿Por qué tenemos que rendirles pleitesía a estos ‘periodistas’, unos corrompidos, enriquecidos, que más que informar, intrigan, desinforman, lamen? Su modus operandi es el chantaje, el expediente, la “mordida”, la manipulación abierta o subyacente muchas veces en favor del narco, ¡claro que en alianza con unos descastados criollos! La ética de Guacanagarixes La ética en el pícaro y el sinvergu¨enza es nula. Dos ‘boches’ me marcaron: uno de mi padre por hacerme eso de la crítica de un hijo a un amigo suyo sobre su manutención; otro, de sor Encarnación Magariños- Ley, cuando dije que Domingo buscaba la palabra “solariega”. Me miró por sobre las gafas y dijo: “¿Eso es envidia o caridad?” ¡Tierra trágame! Bosch hablaba tiernamente de sus y ex amigos. De Horacio Ornes C., Cotubanamá Dipp, Miolán, Juan Isidro, etc. Sus diferencias eran formales, pero amaba a sus compañeros de luchas políticas y exilio. Eran otros tiempos, diría Borges hablando de Lugones. Una sentencia de gran valor guía a este escribano: “Leal a causas, personas y principios”. Si este medio me paga: acepté por contrato verbal o escrito. No puedo difamarlo, vender la “última”, despotricar contra mis compañeros y sus ejecutivos. El hombre tiene que ser leal a algo. Un hombre sin principios, es un cadáver insepulto. Los hay de mala ralea. Ejecutivos que, abusando de la tolerancia y la bondad de sus mecenas, los dueños, utilizan el medio como propio y hacen negocios, manipulación, chantajeando con deslealtad; convierten el medio en fuente de enriquecimiento, a tal extremo, como dice don Jottín Cury en “Estudios Críticos”, que hay que usar “la linterna de Diógenes” para dar con un periodista honrado, que no difame ni manipule. Esos ejecutivos usan pose de seriedad y fingen no saber que en este medio tan precario todo se sabe. Sólo hay que echar una miradita a sus residencias, bienes, superautos y yipetas de sus hijos; los sitios que frecuentan. Todo ejecutivo exitoso, se gana el derecho a disfrutar los dividendos de su gestión: el capitalismo es el negocio de vender y los exitosos reciben jugosos bonos, liquidaciones, etc. Pero no hay un ser más despreciable, el que se “empodera” de una empresa ajena y la explota en su beneficio. Los que son como el gran Rafael Herrera, los beneficios son éticos, como el mismo dijo: era “¡El gran Capitán!” del barco. Venduteros Venduteros públicos son los Dorian Grey del espejo: creen tener gran imagen pública, sólida moral. No fueron al Eclesiastés a ver su “tiempo” y como los ve “el ojo del cielo”. Con “comparsa” de alabarderos misérrimos y consocios “civilescos’ (infidentes que difunden acerca de sus ‘negocios’ y trapacerías). Están y seguirán “marcados” por ser bestias de la amoralidad. A don Ricardo Trotti No se me chisporroté, don Ricardo, al igual que el señor Arbilla, que usted es justo y memorioso, como el Funes, el de Borges. Porque si Zelaya se entusiasmó, los buenos sólo matan gays, travestidos y lesbianas de Honduras, los que hoy instalan la reelección, pero para las 10 familias que lo tienen todo, no para el 30% de desempleados e indios potarrajadas. Don Ricardo, eso es gatopardismo, populismo de derecha baldío. Por ese camino no hay promisión alguna, cambio, ni democracia. Y en esta vaina se le busca salida a los 105 millones de jóvenes sin futuro o no hay vida para nadie. Nada de dos pesos y dos medidas: la democracia no es un diamante que, ya pulido, expele luz para siempre en perfecto equilibrio. Hay que construirla. No nos engañemos por más cómodos que vivamos, don Ricardo. Le admiro de veras por buen escritor.

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