EN RELEVO

No son planes… son políticas

Las convulsiones sociales en Oriente y las prácticas especulativas, han generado otra crisis en los precios del petróleo. Y nueva vez el mundo en alerta. Y si bien luce poco probable que llegue a los 300 dólares como advertía el Presidente, ya que la recesión que acarrearía traería consigo una reducción en la demanda, y con ello en los precios del crudo, la verdad es que las alzas actuales afectan la economía global y a una República Dominicana mucho menos blindada de lo que algunos afirman. De ahí la importancia de los llamados a establecer planes de ahorro, y sería importante que el Gobierno escuchara. Pero no para dar respuestas coyunturales de corte populista, sino para iniciar las transformaciones económicas y culturales que permitan reducir los niveles de dependencia a los combustibles fósiles, y ver si aprendemos a vivir como el país pobre y que no produce petróleo como somos. No es con minucias propagandísticas como “la suspensión del uso de vehículos oficiales los fines de semana” o “apagando los aires acondicionados y las luces en los edificios públicos”. Esas son disposiciones intranscendentes para una factura petrolera que para este año y con estos precios proyecta superar los 3 mil millones de dólares. Lo que debe hacer RD requiere de más sacrificios, y no sólo del Estado, sino de todos. Promover la modificación del parque vehicular, otorgando facilidades fiscales para los carros de bajo consumo, bonos a los que utilicen combustibles alternativos, y gravando considerablemente los carros de alto cilindraje; así como eliminar el subsidio energético, incluido el eléctrico y exceptuando el gas para los hogares pobres, e invertir esos recursos en la conformación de una red pública de transporte efectiva y eficiente, a base de gas natural y biodiesel, y levantar un parque de generación menos dependiente del petróleo, son ejemplos de medidas duras, pero que formarían parte de una política energética, no de planes de coyuntura. El Gobierno también puede hacer sus “operativos” de circunstancia, no están mal, y daría un buen ejemplo… si los cumple. Lo que no puede es quedarse ahí, dejando pasar la ocasión de convertir esta crisis en una oportunidad de mejorar. Si lo hacemos, puede que en unos años, cuando el petróleo de verdad alcance los 300 dólares el barril, ya el país puede manejar esa crisis. Sin colapsar ni depender “del Chávez” o “el insustituible” de turno.

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