MI POSICIÓN
Crisis del bipartidismo
Haciendo una breve retrospectiva en el campo de la política, nos encontramos con una República Dominicana que evolucionó a finales del siglo XX y continúa en este nuevo siglo XXI en medio de distintos conflictos intestinos, en los que el localismo bipartidista de los dos principales partidos, primeramente surgido entre el PRD y el PRSC, y más luego y hasta la fecha entre el PLD y el PRD, ha generado en dos ocasiones una crisis de largas dimensiones dentro del bipartidismo, configurando el espacio sociopolítico en todo el país, y de paso convirtiendo a la sociedad dominicana en protagonista de odios y sangre ante las sistemáticas confrontaciones armadas que surgen dentro y fuera de los procesos convencionales electorales. Las máximas figuras surgidas en esos escenarios históricos han sido siempre los caudillos, con herencia colonial, que han consolidado y fortificado, siempre con el establecimiento de estructuras político- económicas dentro y fuera del gobierno, su permanencia, pasando a cubrir los vacíos de poder y las incapacidades de centralización política que hemos tenido ante la crisis generada dentro de los grupos que lideran el bipartidismo político en nuestro país. En 1986, en plena campaña presidencial, la crisis del bipartidismo se presenta y comparte en la casa y en la mesa del PRD con sus principales figuras políticas del momento, todos ya fallecidos: Salvador Jorge Blanco, entonces presidente de la República; Jacobo Majluta y Peña Gómez, y los divide a tal punto, a pesar de tener el gobierno en sus manos y de haber ganado en dos elecciones presidenciales consecutivas, a perder del funesto Balaguer quien gobierna el país durante 10 años, a raíz de esa crisis surgida en el seno del PRD. Ahora en el 2011 tenemos de nuevo la crisis del bipartidismo ya no sólo dentro del PRD, entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas quienes al momento de hacer este artículo no sabemos cuál ha sido o será el resultado de la convención del PRD de este pasado domingo. También el bipartidismo se ha trasladado a la casa del PLD, con implicaciones presentes que pueden trascender al futuro inmediato. Estamos ante una crisis del bipartidismo un tanto “peligrosa”.

