CUESTIÓN DE NEGOCIOS

Cuestión de negocios

Como culpables “ahistóricos” de la desgracia haitiana, por cualquier hecho aislado se nos juzga con la esperpéntica calificación de xenofobia. Recientemente, el señor embajador de los Estados Unidos de América, nos ha recriminado por el irrespeto al Estado de Derecho al producirse la muerte de un niño haitiano en un incendio de una vivienda, supuestamente provocado por dominicanos. El documento es otra seña de los que pretenden que los graves problemas haitianos debemos asumirlos quienes “nos aprovechamos plácidamente de los recursos naturales de la isla compartida”. República Dominicana es un país pequeño y pobre, de poco interés económico para las naciones desarrolladas, interesadas, no en la democracia y el respeto a los derechos, sino en la importancia como mercado que pueda tener, o, quizás, geoestratégico. En una visita a la Casa Blanca, el presidente de China Continental, Ju Jintao, declaró sin chistar que reconocía que en su país se irrespetan los derechos humanos, sin embargo, recibió aplausos y abrazo al final de su discurso por parte del presidente de los Estados Unidos. Ninguna recriminación para el distinguido huésped cuya fama le viene de “pacificar” el Tíbet, y quién no sabe lo que es pacificar una región en ese país: miles o millones de muertos. Se callan los desmanes de los países afiliados a mercados económicos y comerciales. Siempre se lanzan mensajes tibios sobre sus abusos. Los livianos reproches que reciben los verdaderos violadores transmiten un pésimo mensaje. La brutalidad histórica de China Continental y Rusia en particular, es bastante conocida y padecida por chechenos, daguestanos, ingushetos y mongoles, por la violencia llevada a cabo por Stalin en sus guerras de colonización y expansión y del “acaba rápido” Vladimir Putin. Incluso, Francia e Italia aplicaron leyes xenófobas con incendios de asentamientos de inmigrantes y expulsión incluida. Todo ha caído en un silencio cómplice.

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