MUCHACHOS CON DON BOSCO
Economía de Comunión
Hace veinte años, Chiara Lubich en Sao Paolo, Brasil, lanzaba el proyecto conocido como “Economía de Comunión”. “A diferencia de la economía del consumista, basada en la cultura del tener, la Economía de Comunión es la economía del dar. Nos puede parecer difícil, arduo, heroico. Pero no es tal, porque el hombre, hecho a imagen de DIOS, que es amor, encuentra la propia realización precisamente en el amar, en el dar. Esta exigencia está en lo profundo de su ser, sea creyente o no creyente.” Chiara Lubich ñ 1991 “Aumentar los medios y distribuir con mayor justicia las riquezas para que todos puedan participar equitativamente de los bienes de la creación. Hay que buscar soluciones a nivel mundial, instaurando una verdadera economía de comunión y de participación de bienes, tanto en el orden internacional como en el nacional. Este es el único camino que respeta la dignidad de las personas y de las familias, además de ser el auténtico patrimonio cultural de los pueblosÖ” Juan Pablo II. Encíclica Evangelium Vitae No. 91 Se trata de un paradigma para el desarrollo muy distinto al que está funcionando en nuestras sociedades. Los pueblos que están en vías de desarrollo necesitan con urgencia un modelo económico que vaya creando una cultura emprendedora que provoque su desarrollo económico y por otra parte que acreciente el sentido de comunidad y la vida de comunión, que son considerados como importantes valores culturales de muchos de estos pueblos. “La experiencia vivida de la Economía de la Comunión, nos hace entender que no se puede salir de la trampa de la indigencia sólo con dinero, ni con la redistribución de las riquezas o con la construcción de bienes públicos, ni con el aumento de las relaciones comerciales entre el Norte y el Sur. Se podrá salir de esta trampa cuando seamos capaces de construir relaciones humanas auténticas y profundas entre personas distintas pero a la vez iguales; cuando sepamos comprender que no existe en el mundo persona tan pobre que no pueda significar un don para otra. En ese momento el Mundo verá florecer la fraternidad y la comunión”. GenéviËve Sance. Tenemos una hermosa lección y una tremenda tarea a realizar con este paradigma de la Economía de Comunión. Es la única manera de superar la crisis económica existente y de crear un mundo de igualdad y de fraternidad para todos. Formar para este modelo económico, la Economía de Comunión, es el deber de todos los que somos educadores, consiste en educar a los muchachos y muchachas a cambiar las concepciones y las estructuras existentes. Sólo de esta manera podremos romper la “trampa” en que estamos atrapados y de la que somos víctimas, para construir una sociedad en la que el desarrollo se haga con las personas y no con las transferencias bancarias.

