ORLANDO DICE...

La convención del PRD...una guerra avisada

El porciento.- Desde hace más o menos dos semana los responsables a nivel nacional de la convención del PRD, afirmaban que los trabajos estaban avanzados en un 97 %, que era como decir que estaban en un ciento por ciento, puesto que se usaba una palabra que no es propia de una contienda política interna, pero si suficientemente ilustrativa de la fortaleza del proceso. Más que decir, se proclamaba que la convención estaba blindada. Ahora se insiste en que sigue blindada, pero en un grado menor, en un 90 %. ¿i.e. pudo haber ocurrido que nadie más que Enmanuel Esquea Guerrero se dio cuenta para que los preparativos de la convención del 6 de marzo cayeran siete puntos, que tal vez no es mucho, pero que asumiendo su propia medida, sí? A los perredeístas esos cambios de porcentajes no les afecta, y ni se enteran, y siguen en medio de la bulla y el delirio que los lleva a anticipar triunfo y derrota. La lucha en el PRD de ahora, al igual que en otras ocasiones, tiene entre sus logros de campaña haber involucrado a propios y extraños… Un plano.- La estrategia de ambos candidatos fue venderse en el electorado nacional de una sola vez y no dividir la campaña en interna y externa, aunque se previó un primer conteo que da derecho a pasar a la segunda ronda. Incluso, han creado las condiciones para que las votaciones sean casi universales y no solo de los perredeístas. El PRD como partido no tiene padrón, y siempre debe auxiliarse del general de la Junta Central Electoral. Es más, sin contarse, los perredeístas –entre sí– se creen una mayoría nueva, y con ese crecimiento (que se supone vegetativo) originan todas las expectativas posibles. Por ejemplo, en el 2007, en la contienda entre Miguel Vargas y Milagros Ortiz Bosch usaron un padrón de cinco millones doscientos mil incritos. Pero cuando vino la competencia para renovar los cuadros directivos del partido, en la que participó Guido Gómez Mazara y Francisco Antonio Peña Guaba, la cantidad subió doscientos mil y el registro usado fue de cinco millones cuatrocientos mil. Ahora lo será de cinco millones setecientos mil. Es decir, que el PRD está esperando una avalancha…. La calle.- Desde hace días se viene hablando de la firma de un protocolo de avenencia entre los aspirantes del PRD, y aunque la Comisión Nacional Organizadora le ha puesto fecha de sábado, de domingo, de lunes, las informaciones de ayer lo colocaban en el limbo. El documento es lo de menos, y la ceremonia igual. Esos acuerdos se han rubricado en ocasiones anteriores sin que se conozca el beneficio, pues en el PRD, cuando una parte quiere zapatearse, no hay papel que lo impida. Además, la propuesta es de Perogrullo: 1, respetar los resultados de las votaciones, que es la noción más elemental de democracia; y 2, someterse al régimen de la proporcionalidad de los cargos en el gobierno, que tampoco es nuevo, ni extraño, sino un legado del Congreso Jose Francisco Peña Gomez. ¿Por qué entonces se le da larga al Pacto de Caballero? Dicen que el grupo de Miguel Vargas quiere cerrar el padrón de la JCE lo más que se pueda, ya que teme que ese “populismo” afecte sensiblemente su causa. La fuerza de Hipólito Mejía, se habría descubierto por encuestas, está en la calle, sin organizarse en el partido, pero sí registrado en el padrón general… La depuración.- A este aspecto del problema no se le presta mucha atención, y es posible que después de tantos preparativos, sea en esa licencia para que vote todo el que quiera, que se originen las mayores dificultades del proceso. Se han tomado las providencias de lugar, y durante el pasado fin de semana los seguidores de Miguel Vargas se sirvieron con la cuchara grande. O por lo menos lo intentaron. Recibido el padrón de la Junta Central Electoral, hicieron un arqueo profundo, demarcación por demarcación, y excluyeron a los conocidos o sospechosos de reformistas y peledeístas. El inconveniente, sin embargo, es más complicado. El reglamento no habla de conocidos, sino de reconocidos, por lo que la afiliación no puede ser perseguida de manera total, como pretenden algunos desaprensivos. Por ejemplo ¿Habrá que ver cómo se le permite votar a Gilberto Serulle, quien hasta hace poco era un reconocido dirigente del PLD, y se le niega igual derecho a los humildes compañeros que llegaron al partido en medio de una oleada de tránsfugas? La guerra está avisada…

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