A MITAD DE SEMANA

Una ruta peligrosa

Avatar del Listín Diario
Ruddy L. GonzálezSanto Domingo

La campaña de pretendida descalificación personal, puesta en marcha contra gente del Gobierno y/o afines a la candidatura de Leonel Fernández, poco ayuda al desarrollo de una confrontación política conceptual sobre los problemas de la nación, que tanto reclama la oposición pero que no practica. El desesperado juego de la oposición se convierte en un bumeram, porque es mucha pretensión hacer creer que con denuncias de corrupción van a cambiar la correlación de fuerzas que los avasalla, como señala la generalidad de las encuestas a la fecha, mientras se exponen peligrosamente a recibir una verdadera andanada de acusaciones, que difícilmente puedan soportar y/o puedan revertir. La falta de iniciativa, la superficialidad del discurso, la palidez del candidato han llevado a esta oposición a desesperados esfuerzos por hacer prender una campaña que se ha quedado en el chisme de comadres, de esas que critican todo lo que hacen las mujeres de patio, que viven difamando a las demás porque tienen encantos y encantan, mientras ellas es poco lo que pueden ofrecer y que cuando lo hacen pocos las cortejan, porque no les tienen confianza. Quizás el gran pecado del Gobierno actual haya sido la impunidad que otorgó a los que salieron del poder en el 2004 con una mano delante y la otra detrás por la vergüenza del asalto que hicieron de un Estado que postraron, más que por su visible ineficiencia, por la gran componenda que tejieron y desarrollaron para provocar el peor desastre que haya sufrido la economía nacional, en medio del cual era más fácil alzarse con el botín, lo que lograron magistralmente dejando a un país sumido en la desesperanza y en un estado de incredulidad sobre su futuro que en los últimos tres años apenas ha comenzado a revertirse. Este pecado ha envalentonado hoy a los propaladores de acusaciones y descalificaciones, sin darse cuenta de que son tan frágiles que cada vez que en su entorno se menciona la palabra corrupción tiemblan y reaccionan como los ratones acorralados: huyen o sacan los dientes para tratar de amedrentar. Lo penoso, pero más peligroso, es que en este esfuerzo desesperado de la oposición política se está llegando a extremos de dejar grietas tan profundas que difícilmente podrán ser zanjadas cuando pase el vendaval y la euforia de campaña. Los ‘techos de cristal’ abundan en el país en especial, aunque no exclusivamente, en la clase política, con nombres y apellidos, lo que debería servir de reflexión a los que hoy proponen que la campaña electoral transite esos caminos peligrosos que terminarán, no me cabe dudas, en bochornosos espectáculos que los descalificarían para siempre. rlgonzalez@codetel.net.do

Tags relacionados