DE VARIADOS TEMAS
La virgen herida
Llegó a la puerta de la gran iglesia y comenzó a caminar casi en el aire, solemne, etéreo. Lentamente alcanzó el emperifollado altar rococó, que contrasta, hasta la aberración, con la humildad de la pequeña estampa impresa de la que -cree él- es su virgen protectora. Una virgen repartida en muchos nombres y advocaciones que los devotos claman, independientemente, llamándole Madre de Jesús, aunque sólo una fue su madre. Se arrodilló automáticamente, sin perder de vista los ojos de la madonna, como si esperara un reclamo, una reprimenda que sabía merecer. Le dio trabajo articular la introducción a su oración, que fue interrumpida por el fruncir del ceño de aquel rostro, usualmente bondadoso, al que no dejaba de mirar. Sí, se notaba molesta. Entonces, Ella le preguntó: ¿a qué vienes? El: ya sabes, a rogarte apoyo en esta lucha que pronto llegará a su final. Ella: ¿me crees estúpida y supones que no estoy enterada del show que hiciste en el encuentro de la iglesia de la competencia, esa que no me venera? ¿en donde tenían guardado, tú y el grupito cercano, ese fervor por la Biblia y por la iglesia que no son las mías? El: pero, virgencita, tú sabes que en campaña política uno tiene que recurrir a todo lo que pueda subirle unos puntitos; precisamente a eso vine, a confesarte que ese fue un bulto político y a pedirte perdón. Ella: ¿no estabas conforme con el otro bulto, es decir, el de cambiar la solución efímera de puercos y gallinas por votos? El, casi llorando: no era suficiente, virgencita, necesito subir más para provocar una segunda vuelta, ahí es que vamos a gozar tú y yo. Ella: gozada vas a dar cuando sepas lo que opina el jefe de mi iglesia de eso que dijiste sobre que aquellos tienen un 30% y que seguirán creciendo. El, (lleno de lágrimas): virgencita, no me abandones ahora. Ella: tú te lo buscaste; hablaremos cuando pasen las elecciones y yo te vea venir regularmente por aquí, para saber si es verdad que eres mi devoto… ¡ó es que sólo andas buscando mi voto! EL AUTOR ES PUBLICITARIO.

