TESTIGO DEL TIEMPO
Judíos y palestinos dominicanos
NUEVA YORK.- Nacido en Ur, al norte irakí, Abram fue el árabe que respondió al llamando para dejarlo todo y salir hacia la tierra prometida. En su periplo migratorio el sujeto mutó; se le alargó la nariz e incorporó letras nuevas a su hombre: Abraham. Su primer hijo nació de una esclava africana, pero Sara, su esposa y hermana, la echó de la casa con su vástago. Ella luego parió los “hijos legítimos”, de Abraham que hoy reconocemos como el Pueblo Hebreo. Judíos y palestinos comparten la cimiente de Abraham. Nacido en La Vega, Bosch, como Abram y tantos otros inmigrantes, emrpendió su travesía y primero nació PRD en 1939, pero mutó 34 años después. De blanco Bosch pasó a morado, y cambiando una letra en el nombre del partido, de PRD, pasó a PLD, Dejándo de ser “revolucionario” para entregarse a la “liberación”. Hoy perredeístas y peledeístas, descendientes Bosch, son tan irreconciliables como los judíos y palestinos, descendientes de Abraham. El antiperredeísmo es tan inseparable del peledeísmo, como el antipeledeísmo del perredeísmo, el antisemitismo del islamismo, el antislamismo del judaísmo; y el antihaitianismo en la dominicanidad. El fundamentalismo “anti” que comparten peledeístas y perredeístas, alcanzó niveles tan elevados que por necesidad debe mutar. O seguirán hasta arrancarse la piel. Los descendientes políticos de Bosch han gobernado cinco veces, los perredeístas tuvieron tres gobiernos, sin revolución; los peledeístas dos, sin liberación. Durante sus gobiernos los ricos enriquecieron más, los pobres empobrecieron más y ya ni hablan de mejorar la distribución de riquezas. Si Bosch viviera quizá cambiaría la “liberación” por la “reconciliación” dominicana. El PLD tiene 34 años, el boschismo debe mutar en algún movimiento “boschista auténtico”. O pasará a la historia como una farsa que solo sirvió para enriquecer a las más voráces, egoístas y parasitarias élites partidarias.

