Orlando dice...
“EMPATE”.- Los partidos deben cuidarse de dar resultados de encuestas en las que el candidato contrario se mantiene por encima del propio, pues esos gestos de aparente honestidad provocan una reacción contraria. Orlando Jorge Mera afirmó que en una medición de hace quince días el presidente Leonel Fernández le lleva cuatro puntos a Miguel Vargas Maldonado. El jefe del Estado tendría cuarenta por ciento, de acuerdo a ese sondeo, y su principal retador treinta y seis por ciento. ¿Por qué el secretario general del PRD da números que favorecen al aspirante del PLD? Evidentemente que su propósito no es resaltar la condición de puntero del mandatario, sino como Vargas Maldonado se le acerca y actualmente la situación es de un empate técnico, pues de seguro que el margen de error de ese escrutinio será de un cinco por ciento. Sin embargo, la gente que no conoce detalles ni analiza aspectos, sino que solo atiende a los porcentajes, lo que verá y registrará es que el gobernante sigue al frente de las preferencias electorales. La intención de Jorge Mera pudo haber sido otra, por ejemplo devolver a Vargas Maldonado al treinta y cinco por ciento que tenía antes de la publicación de Clave, pero erró en el propósito, puesto que lo que importa es quién va alante. Si esa investigación era para consumo interno, debió dejarla en la intimidad del equipo de campaña de su partido... EL CRECIMIENTO.- El secretario general del PRD quiso manipular con la encuesta de su partido, pero no logró su objetivo, a menos que crea que la opinión pública nacional es tonta. La nota que recoge su comparecencia dice que “señaló que en el último año la candidatura reeleccionista ha tenido un descrecimiento importante, mientras Vargas Maldonado ha crecido sostenidamente”. No hay dudas de que la pujanza electoral del jefe del Estado no es la misma del 2004, cuando reconquistó el poder, pues ningún sondeo le atribuye ahora el cincuenta y siete por ciento que consiguió entonces; pero no puede afirmarse que el candidato del PRD haya “crecido sostenidamente”, ya que no debe olvidarse que sus simpatías han estado girando alrededor de los mismos porcentajes. Sube un poco, baja otro tanto, pero hasta ahora su candidatura no ha dado uno de esos saltos que preocupan sobremanera al contrario y que dan a entender que sus posibilidades son indiscutibles. Igual hay que recordar que la reelección de Hipólito Mejía, de la que ahora Vargas Maldonado reniega, logró un treinta y tres por ciento en las peores condiciones en que un aspirante a la presidencia puede librar su lucha. Si se busca la diferencia entre treinta y seis y treinta y tres, se verá que el crecimiento real de Vargas Maldonado, de acuerdo a los números del propio PRD, es de un tres por ciento que no da para entusiasmarse... LAS VUELTAS.- Las encuestas hay que seguirlas haciendo, pues es correcto que cada sector conozca su posición y la de sus contrarios. Por ejemplo, esta semana va a realizarse el trabajo de campo del que sería el sondeo más reciente hecho en el país, y los resultados de seguro serán filtrados u ofrecidos oficialmente, de manera que se originen las consabidas discusiones y descalificaciones técnicas. Ahora, las mediciones no pueden surtir el efecto que le es propio, puesto que no sabe en qué pié están paradas las candidaturas de los tres principales partidos, si como señalaba ayer hay un afán del PRD y del PLD por amarrar lo que queda del PRSC, con lo que se produciría una polarizaciÚn real y no virtual. ¿Qué puede significar la fórmula Miguel Vargas Maldonado-Karina Aristy o la Leonel Fernández-José Enrique Sued? Los laboratoristas de la política están mezclando sustancias, y algunos creen que pueden lograr uranio enriquecido y hacer una bomba que elimine al adversario desde ahora. El sistema electoral es de doble vuelta, pero nadie quiere someterse al trance de la segunda ronda, e irse en la primera se hace difícil, por lo que todos consideran que la solución del problema está en la concertación de alianzas anticipadas. Amable Aristy Castro está de por medio, y nadie se atreve a apostar respecto a quién o quiénes harán la negociación...

