A MITAD DE SEMANA
Esos ‘malvados’
Hace bien la Junta Central Electoral en no abrir oficialmente la campaña hasta el próximo año, pese a las presiones que está recibiendo de candidatos y partidos de la oposición, que sienten la imperiosa necesidad de “estar en el medio” porque sienten que no tienen la suficiente exposición política de cara a la consulta de mayo del 2008. Por lo menos eso es lo que plantean las encuestas que tienen en las manos los principales aspirantes, aunque anden tratando de “vender” a incautos la imagen de que sondeos “privados” les dan ventajas. Y es que una apertura adelantada de la campaña a quien perjudica es a la gente común, que ha dicho hasta la saciedad que está harta de tanta politiquería barata, sin propuestas, cargada de chismes, denuestos y descalificaciones contra los rivales. Anuncios de mal gusto y provocativos tratan de imponer la regla de juego, en un esfuerzo por llevar la campaña a una “guerra sucia” adelantada o, como pretenden “los malvados”, provocar un desboque que los catapulte a un estrellato que ni aún así ganarán. La sobriedad de las respuestas a las más tremendistas provocaciones ha dejado atónito a los “equipos de estrategias”, que daban garantías de que a estas alturas del juego mucha gente “andaría loca” buscando “arreglos” o “pidiendo cacao”. La desintegración consistente de unos y los desatinos y hasta devaríos de otros ha llevado a no pocos a acciones desesperadas, como las de pedir que no se publiciten encuestas porque la realidad los dejaría al desnudo ante una sociedad que pretenden confundir. “Los malvados”, entretanto tienen su entretención nocturna de insultos y provocaciones que, “inspirados” por un grupo de despistados, repiten cuales gallaretas las mismas ideas y consignas desde hace tres años, cuando se atrevieron a vaticinar el desplome del país con una inflación que nos comería vivos, con una tasa del dólar similar a la que ellos colocaron cuando dirigieron la economía nacional, porque el jefe de turno no sabía más que echar “boches”, lanzar amenazas y ejecutar vendettas. Si con todo esto nos sentimos hastiados de la forma salvaje con que algunos creen se hace política ¿qué sería si tuvieran licencia oficial por parte de la Junta y, por ende, los recursos económicos para costear sus “bellaquerías” y/o alimentar cuentas personales, satisfacer caprichos de noviecitas que incluyen viajes, joyas, vehículos, ropas de boutiques y/o costear sus gustos gourmet en los mejores restaurantes y bares de la Capital?

