¿Por qué no te callas? y la inteligencia emocional

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Fray Junípero CasablancaSanto Domingo

En el incidente que protagonizó recientemente el Rey Juan Carlos en el que le pide al Presidente Hugo Chávez que calle, se refiere precisamente a este fenómeno de la inteligencia emocional. Desesperado ya por los insultos que profería aquel líder político de una nación que lo único que pretende es perseguir su permanencia en el poder por cualquier método y artimaña política, aquel que ha destruido la economía de su propio país donde el petróleo está más barato que el agua, aquel que con su narcisismo leninista ha llevado al exilio a cientos de miles de personas, y aquel que endiosado por su propio retraso emocional y discapacidad intelectual se cree en el derecho de ofender e insultar a personas que no son nada más y nada menos que líderes de sus propias naciones. Así desesperado, y viendo que su propio presidente no reaccionaba ante el ataque despiadado de Hugo Chávez, procede a reclamar con enojo bien dirigido y cortante las ahora famosas palabras “por qué no te callas.” Felicitamos al Rey Juan Carlos por su inteligencia emocional y lo usamos como ejemplo de lo que es un líder que basa su opinión en lo que su inteligencia emocional le ha indicado y la convierte en un mito de la inteligencia política y social. La inteligencia de los seres humanos es un tema que ocupa los estudiosos de la psicología, la antropología, y los expertos en ciencias sociales. La inteligencia se mide normalmente con una prueba la cual normaliza la población de acuerdo al cociente de inteligencia o I.Q. (intelligence quotient) entendiendo que aquellos por encima de 125% son genios y los que están por debajo de 70% se consideran retardados mentales. Estas pruebas son generalmente pruebas de habilidades mentales que estudian el lenguaje, la habilidad para manejar números y problemas matemáticos, habilidades en relaciones interpersonales, y habilidades para manejar el espacio, y otras capacidades simbólicas propias de lo que se reconoce como la inteligencia cognitiva. En el año 1990, Salovey y Mayer publican un estudio de la “inteligencia emocional” en los seres humanos. La inteligencia emocional se define como la habilidad que tenemos los seres humanos para discriminar nuestros propios sentimiento y emociones y también la de los demás para así modificar nuestras acciones y maneras de pensar. Estos autores estudiaron y publicaron extensamente sobre la capacidad que tenemos los seres humanos para estudiar caras, facciones, gestos, fotos, voces, y situaciones para formular una respuesta apropiada a estas percepciones. La persona emocionalmente inteligente sabe formular respuestas apropiadas que incluyen la percepción de su estado emocional de alegría, pena, enojo, o sorpresa para enfrentar un problema o una situación. La inteligencia emocional también nos permite escoger de forma apropiada lo que vamos a decir en público y también lo que debemos callar. La inteligencia emocional nos permite manejar las emociones y administrarlas en el tiempo reconociendo que existen momentos cuando no debemos manifestar las emociones y otros en los que debemos darles riendas sueltas aún cuando estas emociones pueden ser negativas y perjudiciales y todo esto para alcanzar una meta definida. Así se comprende que lo apropiado cuando estamos en una funeraria es llorar y expresar nuestra pena y demostrar la solidaridad con los dolientes con palabras como “acompaño tus sentimientos”. Sabemos que la risa o la carcajada no son apropiadas en estos momentos como no son las ofensas y los insultos en un momento de celebración y de confraternidad. Los niños de meses saben reconocer la cara amable y gentil de los extraños, las canas de sus abuelos, la sonrisa de su madre pero también reconocen desde la infancia las facciones amenazantes de un villano. Asociamos rápidamente ciertas cosas como lo son el uniforme con el saludo militar, la bata blanca de los médicos con las inyecciones, y la sotana de los sacerdotes con la iglesia y la religión. Los seres humanos vivimos en un mundo de simbología y aquellos que son emocionalmente inteligentes tienen una mayor capacidad de respuesta, de introspección, y de autocontrol que les permite salir adelante aún en situaciones de adversidad. Existen aspectos de la inteligencia emocional que sobrepasan los límites del entendimiento y de lo que sería lógico para el ser humano como individuo y pone en primer plano al ser humano ante el resto de la sociedad o de la humanidad. Por eso vemos como Jesús reconoce al Buen Samaritano como una persona superior ya que se compadece del dolor ajeno y está dispuesto a sacrificar de su propio tiempo y dinero para ayudar al prójimo. También vemos como Jesús está dispuesto a tolerar torturas, humillación, y hasta la misma muerte con tal de salvar las vidas de los demás seres humanos. En estos ejemplos el prójimo está siempre antes que su propio yo, antes que su propio orgullo, y mucho antes que sus propios intereses y forma de pensar. Se entiende que el uso de la inteligencia emocional por los políticos modernos que buscan llegar a sus metas populistas sin importarles las ideas de las otras personas a las que descalifican de forma despiadada y abusiva, son demostraciones de una discapacidad emocional como cualquier otra. Discapacidad que es fruto de la frustración que les produce su propia falta de cultura, de educación, o de roce con otros líderes de opinión. Es esta frustración la que les impide ver que existen otros puntos de vista y otras maneras de llegar a solucionar nuestros problemas que no son la vía del insulto, de la huelga, de la polémica vacía, y de la violencia. En eso podemos decir que hemos madurado como nación ya que aceptamos distintos puntos de vista sin llegar al conflicto armado, que sabemos evaluar a nuestros candidatos políticos y tratamos inteligentemente de decidir quien nos va a gobernar a través del voto. La Junta Central Electoral es el organismo que vela por nuestra seguridad democrática y espero que sepan usar su inteligencia emocional para proteger de forma imparcial esa democracia que tanto nos ha costado. Que lo hagan con inteligencia emocional y a los tramposos que aprendan a callar.

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