Leonel elevado
La búsqueda de un posicionamiento electoral de la oposición pepehachista es un laberinto de despropósitos. Han instalado una campaña mediática como si se tratara de una subasta a cada momento subiendo la puja para atraerse el voto, ahora de los damnificados y familiares de muertos y desaparecidos de la tragedia dejada por Noel. Nada más vergonzante. Es la cantaleta que están obligados a repetir, aunque esté a la vista de todos los dominicanos la irrefutablemente verídica comprobación de todo lo contrario. El perredeísmo no lo entiende así. Persiste en tratar de desbarrar con mentiras, porque han vivido en constante fraude contra la nación, tratando de ganar adhesiones, pero por el contrario, consiguiendo que su demagogia –hablar para que se le oiga- no cale y siga siendo lo que es: la polémica ficticia y artificial provocada por la palabrería barata. Esta estratagema no le dará beneficio. Lamentables acusaciones que van dejando caer unas tras otras sólo han conseguido que algunos fervorosos se hagan eco de sus falsedades convirtiéndose en defensores de causas que desconocen y que comparten las mismas formas de suposiciones inexistentes, sin preocuparles si el fondo es el verdadero. Han estado lanzando falacias escandalosas para que los dominicanos imaginen lo más horrendo y lo más distanciado de la verdad. Se obstinan en propalar, desgraciadamente, que el estado de desolación y de penumbras, de destrucción y desdicha de tantos dominicanos es causa de un descuido y un desinterés de las autoridades. En medio del hedor de la parca, de muchos heridos y desaparecidos; pueblos sin luz ni agua potable, casas arrasadas y gente todavía aturdida por la feroz tormenta que trajo inundaciones, aparecen como aves carroñeras para tratar de sacar provecho político, los agentes de una oposición díscola empeñada en su contumaz voluntad de acceder al poder no importándole los medios. Pero este comportamiento opositor no hace sino acentuar dos cosas: el liderazgo de Leonel Fernández y que el triste acontecimiento sirva para demostrar que una vez más, y a pesar de la desgracia, es capaz ese liderazgo de recuperar la República. Que no existe riesgo inmediato. Que actuará, no importa las advertencias de usar recursos del Erario, sobre todo en momentos de crisis, con lo que indique la hora. La oposición con su irreflexiva conducta lo que hará será convertir al Presidente en el catalizador del humanitarismo al asumir sus responsabilidades en momentos tan desafortunadamente alterados. No han comprendido que con Leonel Fernández ha vuelto el liderazgo, pero también el presidente de las ideas, de las nobles metas; que quienes propugnan por desconocer esa reorientación en la República Dominicana, pierden el norte tercamente. No han comprendido que las palabras han de estar al servicio de la política, no la política al servicio de la palabra. El PRD ha estigmatizado ese liderazgo mientras el de ellos tiene menos crédito por el amateurismo de sus dirigentes cuya única tarea es hacer imposible el entendimiento, de ahí la diáspora. Su equidistancia de quienes comparten valores le aisla y no entienden que hoy vivimos un tiempo de recuperación de la autoestima nacional; que tenemos un presidente con coraje cívico y moral para consolidar una nueva esperanza, en fin: que ha trazado claramente el nuevo rumbo que hoy rige los destinos de la Nación.

