DANDO DATOS
Pobre Banco Central
El Banco Central de la República Dominicana emitió su acostumbrado informe sobre la situación económica nacional y el mismo señala entre otras cosas que la tasa de inflación en lo que va de año apenas alcanza un 5.75% y que no pasará de un 6% al finalizar el 2007, de acuerdo a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).Nos gustaría ver a los técnicos y economistas del Gobierno y del Banco Central visitando alguna cadena de supermercados, o algún colmado o mercado de los sectores populares y empobrecidos del país comparando precios y preguntándole a los dueños y clientes de estos comercios si creen en los datos de ese informe, o montados en una OMSA o en un carro de concho, pero lo que más me gustaría es saber cómo el Banco Central obtiene estos datos, porque un simple análisis aritmético demuestra que la información sobre la tasa de inflación que refleja ese informe no se sostiene. Veamos: si tomamos como referencia solamente el precio del galón de gasoil, que en enero de este año costaba RD$73.50 y ahora cuesta RD$133.10, o sea, presentó un aumento de un 82%, y analizamos que el gasoil tiene un efecto dominó en los precios de los artículos de la canasta familiar, que generalmente se transportan en vehículos que consumen gasoil, podemos ver como sólo en ese renglón, sin mencionar los otros combustibles u otras áreas de la economía popular, la inflación ha estado muy por encima del 5.75 % que pretende hacernos creer el Banco Central con su informe.Y eso que si hacemos una comparación de lo que costaba a principios de año el ajo, la cebolla, un plátano, los ajíes, tomates, arroz, habichuelas, pollo, pasta dental, papel higiénico, carne de res, bacalao, el pan, pica pica, guandules, los aceites, las pastas, los huevos y lo comparamos con lo que están costando hoy día, once meses después, el lector podrá darse cuenta de que el informe del Banco Central no se corresponde con la verdad que está viviendo el pueblo dominicano. ¡Pobre Banco Central!, creen que las mentes de los dominicanos no funcionan, o que los bolsillos no sienten.

