El protocolo en la diplomacia de hoy
Aunque adaptadas a los ritmos y a las costumbres de este tiempo, las respuestas que aporta el protocolo a las numerosas y en cierta forma delicadas cuestiones que plantean las relaciones entre los Estados, forman un conjunto de normas y procedimientos cuya significación se olvida a menudo, pero su incumplimiento se hace notar (J. Serres). Diplomacia es un término que ha sido utilizado frecuentemente en el lenguaje cotidiano con diversos significados. Se suele emplear como sinónimo de protocolo, de política internacional, de negociación, de astucia, de habilidad (para expresarse o actuar), pero también de disimulación y de “cortesanía” aparente e interesada. Sin embargo, la diplomacia es propiamente el instrumento de ejecución de la política exterior del Estado. La diplomacia viene a constituir “La parte más noble del derecho diplomático”. Este último, como es sabido, es la rama del derecho internacional público que regula el status diplomático así como las relaciones que se crean entre Estados o de éstos con otros sujetos de derecho internacional (como los organismos internacionales). Indudablemente el ceremonial público y el protocolo de Estado son temas del derecho diplomático, que establecen formalidades que son tan útiles como necesarias, para ese ejercicio, pero no son de los temas primordiales del mismo, y jamás podrán ser, ni han sido nunca su universo exclusivo. Entendiéndose por ceremonial el conjunto de normas del derecho convencional y la costumbre que reglamentan las formalidades que deben observar las naciones en las actividades oficiales públicas, respetando la igualdad jurídica y recíproca de los Estados. Este, desde un punto de vista didáctico, suele clasificarse en ceremonial de Estado o de Corte, ceremonial diplomático y ceremonial de cancillería. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, éste último se refiere a las formalidades de la correspondencia en este ámbito, así como a las de los actos internacionales. En ese contexto, téngase presente, que protocolo es un concepto estrechamente conexo con el anterior; se refiere al fiel ordenamiento de las normas preestablecidas y conocidas del ceremonial y al debido control de la ejecución de su procedimiento. Ahora bien, etiqueta social es un concepto íntimamente relacionado con el ceremonial y el protocolo, pero en sentido estricto no forma parte del derecho diplomático, es más bien un arte sin mayores pretensiones académicas. El término etiqueta se refiere a la manera de aplicar los usos, formas, estilos y costumbres que se deben observar y guardar tanto en las actividades sociales privadas formales, en los actos públicos solemnes, así como en las casas reales. Conceptualizados de esta forma el ceremonial, el protocolo y la etiqueta han constituido tradicionalmente el medio más adecuado para el correcto manejo de las actividades formales de los seres humanos, puesto que sus principios, normas y procedimientos han permitido su cabal ordenamiento. En lo concerniente al protocolo de Estado, conviene recordar que en éste existen aspectos cuya ejecución corresponde exclusivamente a las Fuerzas Armadas, los cuales han sido denominados por determinados autores, protocolo militar. Sin embargo, el término no ha tenido la aceptación esperada entre los internacionalistas. EL AUTOR ES PREMIO NACIONAL DE DIDÁCTICA, DIPLOMÁTICO DE CARRERA Y ACTUAL EMBAJADOR EN BRASIL

