Cuando casi te vas
A mi abuela Leonor Porcella de Brea Es increíble como en un instante el mundo se vuelve tan distante, cómo el afán del día a día se torna tan superficial e insignificante ante la trascendencia de las verdades que sacuden el alma y se clavan en lo más hondo del corazón. Hoy casi te pierdo, y sentí que sin ti, se esfumaba una parte de mí. Vi el mundo romperse pedazo a pedazo, gota a gota, estrella a estrella, porque toda la belleza del mundo se vuelve nada sin ti. Porque simplemente tú lo eres todo, y cuando no estás el mundo se pinta de vacío, se vuelve intrascendente. Trascendente es el conjunto de letras que describe tu existencia, porque te me has tatuado en el alma con una huella indeleble, como una estrella en el cielo, como el sonido del silencio. Porque eres más que una abuela: una amiga, mi confidente, mi compañera, mi maestra de la vida, que con cada conversación va hilvanando sentimientos eternos a cada momento, entretejiendo verdades que susurran a gritos lo importante que eres para mí. Porque sin ti, las mismas palabras que me llegan al alma son como granitos de arena que se van con el viento, como segundos que desintegran las horas sin una razón de ser, y es que la vida sin ti no es vida, viene siendo una sucesión de acontecimientos vacíos, una subsistencia vacía. Eres tan importante para mí como el sol que mantiene vivo al universo, como la sangre que corre por mi cuerpo, como la intensidad de un sentimiento. Gracias, por plasmar tus conceptos en mi lienzo, por compartir alegrías, tristezas y recuerdos, por la complicidad de cada sueño, de cada escrito, de cada verso. ¿Por qué es tan difícil expresar los sentimientos que queman el corazón? ¿Será que sólo nos damos cuenta de la dimensión de lo que sentimos cuando nos acaricia el dolor? ¡Simplemente te quiero con todo mi corazón! Y aunque ambas comprendemos que las palabras a veces no son necesarias, otras veces son las medicinas del alma, que nos sirven de puente para conseguir la tan anhelada felicidad, y embriagarnos de esa paz que sólo Dios da, porque Dios es amor. Hoy quiero escribirte palabras que se eternicen en tu alma y abracen tu corazón. Porque simplemente como el padre Travieso dijo hoy en la misa, la mejor carta de presentación de Dios son esos ángeles humanos que nos legan los preceptos del cariño y amor, que nos acercan a Dios, y son testimonios de amor; que nos ayudan a crecer, a vivir, a superarnos, o que simplemente nos agrandan el corazón un poquito más con su cariño y bondad. Tú para mí eres uno de esos ángeles. Simplemente eres una de las personas que más quiero en el mundo, y quiero que lo sepas. Y quiero darte las gracias, por expandir mi alma y abrirme tu corazón.

