El decreto del Poder Ejecutivo 309-06 es endiablado

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Enrique Pérez MartíSanto Domingo

El presidente Leonel Fernández, debería antes firmar un Decreto, por ética y consideración hacia quiénes van dirigidos sus mandatos de obtener asesoramiento y observaciones para no incurrir en trapisondas que dañan la imagen oficial del Mandatario y desdicen del Gobierno que preside. Tenemos a la vista el Decreto al Ayuntamiento de Baní, sobre las dunas y el que observamos en el presente artículo. Nos referimos al Decreto 309-06 del 20 de julio del 2006 que PROHIBE a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, la importación de ARMAS Y MUNICIONES, así como accesorios (equipos de guerra que se utilizan como repuestos) por parte de los intermediarios comerciales y las armerías que tienen todo el derecho de vender a las instituciones oficiales sus requerimientos, que las más de las veces tiene carácter confidencial o reservado, propio de la Institución que hiciera al pedido, sin que tenga que ponerse esto, en el conocimiento de civiles ajenos a los principios militares. Las armas sofisticadas o no, son usadas y necesarias por nuestras FUERZAS ARMADAS, para atenuar en lo posible el terrorismo, la delincuencia, el tráfico ilícito de armas y el narcotráfico. Los militares deben estar mejor preparados y equipados que los delincuentes y hay que quitarles el baldón y la ridiculez de asistir a un conflicto, un tumulto, un reclamo callejero o un operativo de narcotráfico, con cinco municiones en su arma de reglamento. Las leyes y reglamentos militares definen su aplicación y su uso. El Decreto 309-06 es un adefesio inadmisible, no solo para los militares, sino también para el ciudadano conciente que prevé lo que podría ocurrir en el país y denota un desconocimiento de la preparación militar, sus ejercicios y entrenamientos y esos males que nos arropan hoy en día y que nos minan y socaban la Soberanía Nacional en la medida del tiempo. Ese Decreto 309-06 es contraproducente para el desenvolvimiento de nuestras FUERZAS ARMADAS y creo que los militares lo soportan sin protestar ante el Presidente de la República, por razones por todos conocidas de no contrariar al Jefe del Estado. Amordazar las FUERZAS ARMADAS, es peligroso, porque esas Instituciones, nos resguardan la SOBERANIA NACIONAL y el orden público. Si llegara el día en que necesitemos las armas y las municiones verán que no vamos a tener ni los medios económicos en la cantidad requerida, ni los permisos correspondientes para la importación por impedimento de las grandes potencias. Hablemos claro, el que insignuó el referido Decreto, no sabe en el barril de pólvora en que ha situado al gobierno y por carambola al Estado Dominicano, y sueña con una tranquilidad ficticia como el pueblo imberbe que no se detiene a razonar en la amenaza que se mueve de un lado para otro, tranquilo, apacible, sin hacer bulla, pero con una invasión pasiva, tratando de haitianizar el país, República Dominicana es el que más ha hecho en las esferas internacionales para una solución haitiana específica de su política y tranquilidad pueblerina. Las protestas y locuras contra el pueblo dominicano, no surgen del gobierno aparentemente amigo del Oeste, sino que surgen por mandatos desde África y fuera de su territorio por personas que aparentan ser neutrales, pero tienen vínculos cercanos con haitiano, lo que es inadmisible y contradictorio y es falaz para dañar nuestra imagen como Nación. Hay que darle un vistazo a nuestro Abril del 65 y revisar el pasado y su historia desde el principio en que comenzó la República Dominicana, a ser libre. Hoy en día Haití, no usa la guerra, ni los tiros, utiliza mejor las mujeres preñadas, los analfabetos, los indocumentados despavoridos por el hambre y la miseria que se acuclillan en los lugares inhóspitos o insalubres hasta que la Embajada, el Consulado o una entidad creada para tal fin, le tienda su ayuda para comprar una esquina de la ciudad y del interior, para vender frutas o caiga del cielo un ingeniero apartida, que le tienda su mano “PROTECTORA”, para su provecho personal. Sobre este particular la corrupción flota en el aire, con bandera blanca y no he de guardar silencio en esta crisis nacionalista, porque miro la situación política extraña por la actuación indecorosa de funcionarios de turno que embaucan al Presidente Fernández, en situaciones graves para tener el don de manipular las Instituciones castrenses y erigirse en el mandamás exclusivo del Gobierno. La hegemonía propugnada por las grandes potencias no es aceptada bajo ningún concepto por nuestros Patriotas Dominicanos, porque el problema de Haití, como Nación, pertenece a los Haitianos primero, y segundo al mundo civilizado que debe encarar con justicia y fraternidad el problema de un pueblo apartida, sin agricultura, sin ríos, sin trabajo, sin carreteras, sin caminos, sin religión, sin dinero y dirigido desde África por teléfono o fax. La República Dominicana, debe excluirse por lógica de comisiones porque somos el único país de América con problemas fronterizos con Haití. Si Haití no ha salido del marasmo en que se encuentra, es sencillamente porque están en el gobierno la gente de Aristide. Son los mismos y así no hay progreso y no hay cambios para la estabilidad y el desarrollo de un país turístico con gran potencial por las diferencias de razas y costumbres que es observada por los blancos que vienen de allende los mares. La propuesta indecorosa de las grandes potencias, que nos dan una apertura en España, para todos los dominicanos, a cambio de que admitamos a los haitianos en el país, es maligna y tiene veneno que brota por el colmillo como en las serpientes.

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