EN RELEVO

…Y sin necesidad

Sin que nadie se lo pidiera o la arrastrara, la Junta Central Electoral se colocó en una situación muy comprometida de cara a las elecciones de mayo próximo. Y es que la resolución que emitieron la pasada semana, donde se requería a los partidos políticos retirar toda la publicad hasta tanto se haga la proclama oficial de la campaña, no sólo es extemporánea y al margen de la Constitución y las leyes, sino lo que es más grave, es inaplicable, y por lo tanto vulnera el principio de autoridad de la Junta, y socava su credibilidad de forma irreparable. Y es inaplicable porque el sistema electoral dominicano carece del régimen de sanciones necesario para implementar este tipo de disposiciones, que limitan el accionar de los partidos e implican un profundo cambio cultural. Qué puede hacer la JCE ante el declarado desafío de los partidos de oposición, quienes abiertamente han manifestado que no acataran esa resolución, y que además lo están demostrando, pues hasta ahora nadie ha retirado ninguna publicidad, de ningún tipo ni de ningún lugar. Y ojo, que la oposición hace bien no acatando una resolución que además de todo es injusta, por cuanto no limita la capacidad del Gobierno para promocionar, “sin querer queriendo”, la candidatura reeleccionista del partido oficial. Y como no puede hacer nada contra ese desafío, pues el mismo presidente de ese tribunal ha manifestado que sólo se puede “amonestar” a los que incumplan la resolución, como queda la autoridad de la Junta Central Electoral ante los partidos y el resto del país. Y si ante una coyuntura tan simple como una alharaca por un spot publicitario, esos magistrados se han complicado tanto y han demostrada tanta inmadurez y falta de tacto y sentido de oportunidad, que será si el 16 de mayo, cuando bajen los votos, se encuentran con las tradicionales denuncias y presiones de todo tipo y naturaleza. Es una pena que esta Junta, que por su composición despertó tantas esperanzas y que pudo y debió ser histórica, vaya rumbo al fracaso por perderse en absurdos protagonismos. Y sobretodo por desconocer cual es y ha sido siempre su sagrado deber, que no es otro que proteger la democracia dominicana, organizando procesos electorales limpios, transparentes y creíbles, para lo cual requieren de autoridad y credibilidad. Atributos indispensables que estos jueces, sin necesidad, han puesto en juego con esta absurda resolución. oscarmedina_listin@yahoo.com

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