Libros sobre Trujillo
Muerto el perro se acabó la rabia, dice el refrán. Sin embargo, con el paso de los años (46, hasta la fecha ), luce indetenible la secuencia de libros sobre “La Era de Trujillo”, título de la tesis política que le costó la vida al profesor Jesús de Galíndez, al piloto Murphy y a Octavio de la Maza, en el cenit de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-1961). Trujillo murió peleando la noche del 30 de mayo de 1961, en una versión moderna de emboscada sin guerra, solo comparable con la muerte del presidente chileno Salvador Allende. Queda fuera de discusión el arrojo y valentía del grupo de dominicanos (amigos y después enemigos del Jefe) que puso fin a la férrea dictadura de Trujillo para dar paso a la libertad y democracia que hoy disfrutamos, a costa de muchas vidas, desde la invasión del 14 de junio de 1959. De manera opuesta, lo mismo aplica para el caso chileno con la imposición de una dictadura militar que dio al traste con un gobierno nacido de elecciones libres, defendido hasta el final con la propia sangre de Salvador Allende. Algunos libros sobre Trujillo visten al Jefe de la manera mas elegante, parece que temiendo a un golpe desde ultratumba, de lo que se cuidan los intelectuales e historiadores manteniendo la objetividad de sus investigaciones, tal y como lo hizo Jesús de Galíndez para tipificar “La Era de Trujillo” en su 25 aniversario, con la diferencia de que en el 1955 Trujillo estaba vivito y coleando y eso le costó la vida a Galíndez. El libro “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana” (Juan Bosch, 1964) representa el génesis de la democracia moderna, en oposición al militarismo y la injerencia extranjera en los asuntos internos de la República Dominicana, lo que difiere con la “democracia” que impera en la República Dominicana y en otros países de América Latina desde finales del pasado siglo.- Usted se preguntaría cual sería la fórmula o las siglas que tipifican la democracia dominicana después de la muerte de Trujillo en 1961. La percepción generalizada es que la gente espera resolver sus problemas (o aumentar su bienestar) según el triunfo electoral de la parcela política en que se encuentran. La solución de los problemas económicos y sociales del sistema democrático se resuelven con un cambio de gobierno (varita mágica tomada como excusa en campañas electorales), bajo el pretexto de que el gobierno anterior nada hizo para resolver los “graves problemas del país”, sino todo lo contrario. A esto se le suman las “reformas o medidas” para resolver los graves problemas del país, en medio de protestas temporales de grandes mayorías que se resignan a los cambios de gobiernos cada cuatro años, con una perplejidad e impotencia que solo termina con el triunfo electoral de la parcela política a la que pertenecen. El propio esfuerzo parece que pasó a la historia, algo que Trujillo estimulaba con su famosa frase: “Mis mejores amigos son los hombres de trabajo”, como emulando a Dios cuando el hombre pecó en el Paraíso: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.- Por eso la respuesta de Trujillo a la pregunta de un periodista norteamericano en los finales del régimen, en la Hacienda Fundación en San Cristóbal: “No creo que los dominicanos sean tan pendejos de echar para atrás cuando me ausente del escenario político del país”. Por todo esto y mucho mas Trujillo defendió sus creencias hasta el último minuto cuando la noche del 30 de mayo de 1961 negó la retirada al chofer Zacarías de la Cruz, diciéndole: “Vamos a pelear, que estoy herido”. Su lema democrático fueron sus propias siglas (RLTM): “Rectitud, Libertad, Trabajo y Moralidad”, aunque la realidad era otra si usted estaba en su contra o se rebelaba ante sus abusos y arbitrariedades. Si la dictadura de Trujillo tuvo su lado oscuro, como todas las dictaduras, también tuvo su lado claro reflejado mayormente en realizaciones materiales y principios nacionalistas. El lado oscuro de la democracia de la República Dominicana en los comienzos del siglo XXI se refleja mayormente en la corrupción, demagogia, clientelismo político, tráfico de influencia, injusticia, narcotráfico, lavado de dinero, criminalidad, endeudamiento externo, incumplimiento de las leyes y mandatos de nuestra constitución. Al igual que usted, apreciado lector, a mi también me gustaría saber cual sería la fórmula o las siglas que caracterizan o tipifican la esencia de la verdadera democracia en la República Dominicana a partir de nuestra independencia.

