El arte en la conciliación de la diversidad
Por ser el actual Ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, un destacado artista de prestigio internacional y un notable activista político en su propio país, adquiere un relevante significado el contenido de la acertada frase de su autoría: “El arte tiene el poder de transformar la diversidad”. Sin duda, una apropiada valoración de esa realidad. En igual sentido, en determinada forma, pero obviamente desde una óptica muy diferente, el Papa Benedicto XVI, en un discurso pronunciado luego del concierto con que se celebró el 80 aniversario de su natalicio, expresó: “Estoy convencido de que la música es realmente el lenguaje de la belleza, capaz de acercar a los seres humanos de buena voluntad en toda la tierra, motivándolos a elevar su mirada y su pensamiento, y propiciando de esta forma, su aprecio por el bien y por la belleza, los cuales tienen su fuente primigenia en el propio Dios...” En ese marco, expresa M. José Leite Nogueira: “La música y la poesía son la expresión del grandioso misterio de nuestro ser, las teclas del piano son como pasos en nuestro caminar en la vida y las melodías constituyen una expresión de la existencia de nuestra alma”. Podría asegurarse, en un contexto más amplio, que la cultura en general, constituye una parte fundamental de la vida de cada individuo y de cada comunidad, y por consiguiente, el desarrollo cuyo objetivo último debe estar centrado en los seres humanos, tiene una dimensión cultural esencial (Mundiacult, Res. 27). En un sentido con más valor nostálgico, que el que pudieran merecer otros textos de contenido más consistente en el ámbito de la cultura y del arte, permítasenos recordar aquellos años de especial significado para los que pertenecen a nuestra generación, en que imperó lo que ha sido denominado ñno siempre con igual connotación- un fervor revolucionario, en cierta forma “romántico”, en que destacados “cantautores” con letras de relevante contenido conceptual y profunda inspiración en bien logradas canciones, motivaron en la juventud de entonces una particular forma de ser y actuar, dejando de esa manera su huella indeleble, que forjó el espíritu de toda una época. Entre tales “cantautores” merece destacarse a Joan Manuel Serrat, que más que por el valor nostálgico que representa, por su incuestionable calidad y trascendentales aportes, mantiene aún su estelar vigencia. En aquellos años, los versos del “inmortal” poeta español Antonio Machado, hechos canción, en la voz de Serrat, adquirieron una popularidad sin precedentes, y por sus elementos para la reflexión, y por qué no, por su capacidad de retrotraernos, y permitirnos recrear épocas pasadas que subsisten hoy en un lugar privilegiado de nuestros corazones, que generan una extraña mezcla de añoranza, de regocijo y tal vez de desconcierto, al recordar algunas deseadas perspectivas, quizás no realizadas plenamente por las circunstancias. Sobre todo aquel verso de Machado, de sus “Cantares”, que conmueve por su significativo contenido, y dice: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sólo estelas en la mar”. Una conocida frase, retrotraída de entonces, con motivo de conmemorarse algún aniversario de hechos trascendentes, que forma parte prominente del especial ambiente de la mitad del siglo pasado, y que sin duda, conmovió el corazón y pudo haber dirigido el pensamiento de muchos jóvenes de entonces. Que ha sido expuesta cual verso, en el marco de las denominadas “canciones de protesta” es la que dice: “La Revolución (o la Patria) se lleva en el corazón para morir por ella, y no en la boca para vivir de ella”. Cuando se armonizan los ideales revolucionarios con los sentimientos religiosos, en aras de potenciar el contenido de esta frase, se agrega la sentencia bíblica: “Por sus frutos los conoceréis”. En igual dirección, en Brasil recientemente, fue conocido por el autor un entrañable vídeo, de edición limitada, sobre la Historia del Bolero, titulado: “Sabor a mí”, en el que intervino destacadamente Orlando Senna, actual alto funcionario del Área Audiovisual del Ministerio de Cultura Brasileño. En el mismo se recrea, tangencialmente, parte del período de tiempo a que nos hemos referido, pero, naturalmente, su interesante contenido se basa, en gran medida, en períodos anteriores de la historia musical. Sorprende en ese vídeo ver una histórica toma de los “Beatles”, con su exitoso e irrepetible estilo, interpretar el bolero: “Bésame mucho”, de la insigne compositora mexicana Consuelo Velásquez. La conclusión de ese maravilloso trabajo, para orgullo de todos los dominicanos, es con la extraordinaria canción de Juan Luis Guerra: “Burbujas de Amor”. Consonante con el párrafo precedente, permítasenos concluir con una frase muy simple, y no por ello menos sentida, que en modo alguno significa que exista alguna motivación, por el momento o en perspectiva, de naturaleza personal del autor que la sustente. Se trata de parte del contenido de una conocida canción de Amaury Pérez ñde la nueva trova cubana, que dice: “Acuérdense de mí cuando el otoño dé paso a la Primavera”. A lo que pudiera añadírsele: “Más tarde, o quizás más temprano, o tal vez nunca. En la vida, a veces, todo suele ser cuestión de tiempo”. El Autor es Premio Nacional de Didáctica, Diplomático de Carrera y Actual Embajador en Brasil

