La “eficacia” de la castración

La castración se conoce desde los tiempos antiguos y la misma frecuentemente fue utilizada por algunas culturas en Europa, el Medio Oriente, la India, Africa y China por razones religiosas y sociales. En Europa, por ejemplo, no se le permitía cantar en público a las mujeres, entonces se recurrió a la castración en los niños para prevenir que perdieran la calidad de sus voces en la pubertad y una vez castrados desarrollaban una voz especial. Eran muy apreciados los llamados “castratos” y estos niños eran usados en el coro de las capillas, en especial la capilla Sixtina de Italia. En la historia aparecen personajes famosos castrados. El historiador chino Sima Qian, fue castrado por orden del Emperador por su conducta rebelde; Esporo, joven travesti romano, castrado a petición de Nerón; Longino, gladiador mandado a castrar por Calígula, ya que según los historiadores, tenía un pene más grande que el emperador.Los miembros del culto “Puerta del Cielo” consideraron que para evitar el prohibido apetito sexual del cuerpo, la “castración” no era una solución dolorosa, y su decisión fue aceptada con alegría y entusiasmo por el grupo. La sexualidad, según la secta, podía controlarse en la vida real hasta en la fantasía, pero no en los sueños. Por tanto, cuando el grupo viajó a México a hacerse la operación, mostraron la alegría en sus rostros. Después su maestro, el extraño Marshalll Apoplewhite, se hizo la operación. Antes tuvo que visitar varios doctores, los cuales le recomendaron ver un psiquiatra. Años después, marzo del 1996, los 39 miembros del culto se suicidaron. La “castración o emasculación o capadura” como ya he expresado al inicio, es muy antigua y sus motivos muy variados en la historia de la humanidad. Se ha usado como castigo a crímenes sexuales, para someter al enemigo, como supuesta cura a la masturbación y a diversas conductas sexuales no aceptadas. Algunos de los castrados o eunucos son conocidos y mencionados por su brillante papel jugado en señalados momentos de la historia.Bagoas fue general de Artajerjes III y jugo un brillante papel con la conquista de Egipto. El castrado más famoso de la humanidad fue Carlos Broschi, mejor conocido por Farinelli, fue castrado a los 10 años de edad junto a otros niños napolitanos para preservar la pureza de su voz, y se estrena en la escuela de Nicola Porpora. El Congreso de Texas, en el 1997, aprobó un proyecto de ley que “autoriza la castración quirúrgica voluntaria” de los violadores de niños. Uno de los requisitos de esta ley es que sean adultos, que se les haya comprobado, por lo menos, dos casos de violación o agresión sexual. Para ese año autorizan la misma pena: California, y Montana, mientras otros estudian establecerla. El argumento presentado para la castración de los testículos, es que “impide la producción de testosterona” en el cuerpo, que es la hormona que estimula el apetito sexual. En el gobierno de Clinton, fue una preocupación la pedofilia hasta el extremo de que la llamada Ley de Megan, impone a cada estado la obligación de informar a los vecinos que un convicto de violación salió de la cárcel y se mudó en el barrio, comunidad o sector. Sin embargo, la pena de castración ha sido, y es motivo de polémica. El proyecto es que se prefiere que dicha pena sea “voluntaria” porque como advierten asociaciones civiles de los Estados Unidos, puede convertirse en una forma “inusual y cruel de castigo”. Ahora la pregunta de los criminólogos y estudiosos de los derechos humanos, ¿evita la castración la frecuencia de la violación y abusos sexuales contra los menores de edad? En Europa se realizaron más de veintitrés estudios para determinar si esta severa operación quirúrgica en el hombre disminuye el impulso sexual. Su efectividad no fue comprobada científicamente. “No es una panacea”, admite el propio patrocinador de la medida en Texas, el senador Teel Bivins.Para que un convicto pueda ser sometido a la operación de castración, se requiere primero que “admita por escrito su culpabilidad” por lo menos en dos casos de agresión o violación a menores de l4 años. Otro requisito para el “voluntario”, es ser mayor de edad, y antes debe ser examinado por un psiquiatra, y éste certificar que está en condiciones psicológicas aptas para ser sometido a la drástica operación. El médico que la realice, es “eximido de toda responsabilidad penal y civil”, excepto en caso de imprudencia o negligencia. El “voluntario” puede arrepentirse en el último minuto de la operación, ya acostado y listo en la camilla del quirófano, no importa que se hayan completado los complejos trámites legales que autorizan la operación. Una vez terminada, se exige la “confidencialidad” de la misma, excepto la esposa del paciente, si la tiene, será informada. La ley texana al autorizar este procedimiento, le impone al violador la obligación de someterse a una evaluación psicológica y física, con la finalidad de “medir la presencia de testosterona en su cuerpo”, análisis que debe hacerse periódicamente durante 10 años a partir de la castración. La primera vez que en Estados Unidos se aprobó una ley autorizando la castración de un violador, fue en Oklahoma, en 1942. En poco tiempo fue derogada porque se consideró un “mecanismo de presión”, pues se le prometió al violador una reducción de la sentencia, o su libertad, si aceptaba la castración. En cambio, en la ley de Texas se establece que es una medida voluntaria; el individuo no obtiene absolutamente nada a cambio.Por último, el funcionamiento de la “castración química”, de acuerdo con organismos internacionales a los cuáles me he remitido para escribir esta columna, consiste en un tratamiento a base de una serie de inyecciones que inhiben los impulsos sexuales de las personas. La vacuna se aplicó a los abusadores de niños, reincidentes en países de Europa y Estados Unidos. El componente químico de la vacuna es el “Acetato de Medroxiprogesterona”. Es una droga que se inyecta al delincuente en reiteradas oportunidades, y la misma puede provocar consecuencias colaterales, pues la misma no ha sido suficientemente probada. Si se interrumpe la dosis, el efecto que se persigue desaparece en cuanto se deja el tratamiento. Por tanto la “castración no es la panacea para evitar los delitos sexuales”.

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