El diluvio de Noé

Avatar del Listín Diario
Margarita García ÁlvarezSanto Domingo

A propósito del sorprendente paso por el país de la tormenta Noel y sus trágicas consecuencias para la República Dominicana, El Señor habló a mi vida a través de dos visiones que tuve previo a su llegada a la nación y en medio de su paso por nuestro territorio. En la primera visión, el Señor me mostraba unos pedazos de tierra o roca que caían del cielo, cual lluvia de granizo; mientras que en el segundo me encontraba en el Aeropuerto Internacional de las Américas, donde muchas personas se apresuraban a salir del país, mientras el Señor me decía, a través de un amigo periodista presente, “estoy triste porque no han entendido que ha sido un diluvio que he mandado”. Este doloroso episodio que vive hoy la nación dominicana, tras el paso por el país de éste fenómeno atmosférico, trajo a mi mente que en diferentes tiempos y lugares del mundo el Señor hizo juicio cuando la tierra estaba desordenada. Así en los tiempos de Noe, según vemos en el libro de Génesis, en el Antiguo Testamento, la gente estaba casándose, comiendo, comprando, divirtiéndose y viviendo una vida vacía y materialista, alejados de Dios, como pasa hoy con nuestra nación y la mayoría de países del mundo. La Palabra de Dios nos lleva a entender que en tiempos de Noe, ese hombre de Dios, el pueblo no anda bien delante de la presencia del Todopoderoso, y que a pesar del desorden en que vivían y vivimos, el Señornos ama. El primer acto de Noe, antes del diluvio, fue construir el Arca y tratar de convencer a la gente de que se arrepintieran de sus acciones, “porque toda carne había corrompido su camino y nadie lo quiso oír”, mas bien le decían loco, porque ellos vivían en un desierto, donde no llovía, por lo que hacer un Arca en esa circunstancias, para ellos algo que no tenía sentido natural, pero sí mucho sentido espiritual. La palabra de Dios en Génesis 6:13, dice que el Señor le dijo a Noé que: “He decidido el fin de todo ser, porque la tierra esta llena de violencia, a causa de ellos, he aquí que yo los destruiré en la ‘tierra’”. Dios está tratando con el corazón del pueblo y de toda la isla, enviándonos una ráfaga de como comenzaron las lluvias del diluvio de Noé. Esto que ha pasado en nuestro país con la tormenta Noel, nos debe hacer reflexionar a todos, empezando por los altos cargos del Estado, la Sociedad Civil y las jerarquías religiosas; para que entienda que quien gobierna en verdad el país es Dios, y que de él viene la solución a los problemas, la fe y la esperanza, por ello deberíamos de preguntarnos: ¿Fue el diluvio Noé un juicio de Dios por la tanta injusticia que se comenten en nuestro país?. Si fuera así, tendríamos la necesidad de pedirle misericordia a Dios por todos los dominicanos, así como clamar a Él, para que en su infinita misericordia incline sus oídos y su mano poderosa hacia nuestra tierra, para que pare la lluvia que hoy nos arropa y que ha causado tantas pérdidas humanas y materiales. Clamando a Él, para que aquí no repita lo del histórico y bíblico diluvio de Noé, que destruyó la tierra tras llover por 40 días y noches; por lo que yo exhortaría a gobernantes y gobernados a humillarnos delante de Él (Dios). Los justos debemos meternos con Dios en el altar y pedir misericordia, tal y como Dios le dijo a Abraham en aquellos tiempos, “que por un Justo Él tuvo misericordia”, estando todos seguros de que pese a que esta tormenta nos ha golpeado muy duro, definitivamente, “El Señor quiere algo con nosotros, y de Algo más grande Él nos estas librando”. Recuerdo que el libro del profeta Jonás, cuando éste les advirtió al pueblo del Ninive que seríadestruido por Jehová, debido a sus pecados, el Rey de ese país se rasgó las vestiduras, y hasta los animales hicieron ayuno, como penitencia al Dios altísimo; por ello creemos que aquí en nuestro país, tanto el Presidente de la República como los más connotados líderes civiles y religiosos, deben levantarse y establecer un ‘orden renovado’, como lo hizo Noe en tiempos del Diluvio; así tenemos nosotros que comenzar a tener la Fe de Noé, de que podemos salvarnos y arrepentirnos, para poder entrar en el Arca de Dios, de dos en dos, como hermanos unidos. El Presidente, los obispos, los pastores y el pueblo de Dios en la República Dominicana deben hacer un pacto con Dios, para que nos devuelva de nuevo su intención de hacer que la nación dominicana prospere y se multiplique, como en el principio. Porque es que no nos estamos dando cuenta de que, “Dios nos estas ocultando su rostro”, ya que desde el cielo están cayendo juicios de agua viva, para ver si cambiamos nuestra relación con Dios.

Tags relacionados