TESTIGO DEL TIEMPO

Noel Desafiando a Leonel

En el primer capítulo Dios crea el mundo y al hombre. En el segundo crea a la mujer, en el tercero llega la serpiente, y en el cuarto Caín mata a Abel. Ni la historia ni los personajes llevaban el camino que su creador planeaba. Ese mundo “salió mal” y Dios responde con un Diluvio de 40 días y 40 noches, barriéndolo todo, para reiniciar con lo que salvó del mundo que no sirvió. Superando el Diluvio, sobre Macondo llueve 40 años. Los críticos europeos y estadounidenses, ignorando nuestro mundo encantado, lamentaban que la naturaleza se “traga los personajes” en la literatura latinoamericana. Las lluvias son bendición o maldición, según la interpretación, pero siempre tienen efecto político. Trujillo se consolida con San Zenón y sucumbe a los aguaceros de mayo. Las lluvias anegaron la isla y ahogaron el gobierno Bosch. “Se hacen planes para que el ex presidente Juan Bosch abandone la República Dominicana tan pronto y como las condiciones meteorológicas aclaren”, dice el oficio de la CIA # 10921, del 27 de septiembre de 1963, después del Golpe de Estado. Por los aguaceros, cancelaron los vuelos, dejando la isla incomunicada. Las lluvias continuaron derramando incertidumbres, forzando a suspender la campaña electoral donde Bosch y Balaguer se disputan la presidencia en 1966. “Cuando Balaguer anunció la retirada de su partido de la contienda, que fue publicada en los diarios del 28 de mayo, él estaba encarando una situación de desesperanza, con casi una semana de fuertes lluvias que no sólo afectaron sus planes de hacer una manifestación el 28 de mayo (cierre de campaña), también amenazaron con disminuir la base misma de su fortaleza -el voto rural-”, dice un análisis preelectoral de la CIA, # 139146 del 31 de mayo del 66. Balaguer ganó y, otra vez, Bosch perdió bajo la lluvia. Aprovechando las oportunidades del Huracán David y la Tormenta Federico en 1979, Hipólito Mejía inicia su ascenso al poder. Cuando Jorge Blanco se ufanaba de sus logros en la agricultura, Balaguer mezcla la lluvia con la religiosidad popular para rebatirle. El verdadero y mejor secretario de Agricultura, me dijo, era la Virgen de la Altagracia, porque ella manda las lluvias. En 1986 Balaguer convoca a una manifestación de cierre de campaña, sólo las gotas de lluvia superaron la multitud; caían “burritos aparejados”, y retornó al poder. En 1996 Balaguer, nonagenario y ciego, se “remanga” los pantalones y sale al encuentro de su viejo amigo el aguacero. Llevaban 30 años de lealtad y complicidad cuando Balaguer devolvió, bajo un aguacero lo que consiguió bajo otro aguacero, ungiendo a Leonel Fernández como nuevo líder político. El nombre, LEONEL, tiene todas las letras de NOEL, y le sobra un pronombre EL. (León, de Leon-el, invertido es Noel). Los aguaceros suelen desnudar la miseria, desbordar las letrinas, propagar infecciones y poner a prueba al grupo gobernante de turno. A Leonel le fue muy mal con el Huracán Georges de 1998. Mejía había perdido las elecciones cuando los aguaceros de Jimaní y Bush había ganado la reelección antes de Katrina. Todos los planes y estrategias peledeístas cayeron en la irrelevancia total, demostrando que la arrogancia del poder terrenal es un signo de enanismo espiritual. Muchos perciben que durante los últimos tres años el equipo gobernante estableció falsas prioridades para “servirse” del poder. Los meses siguientes deben ser para “servir” desde el poder, si quieren retener el poder. Una leyenda pintada en el Gran Templo Masónico Nacional, debe inspirar la nueva agenda oficial: “Vive para Servir, quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Leonel debe parafrasearla en la práctica: “Gobierna para servir, quien no gobierna para servir, no sirve para gobernar”. Gobernar es un constante administrar crisis. Noel, sus consecuencias, los aumentos del petróleo y otros problemas son una sucesión de crisis. En el alfabeto Chino la palabra “crisis” se representa con dos caracteres, uno significa dificultad, el otro oportunidad. Balaguer y Bosch se han ido ya, el mal gobierno de Mejía terminó. Con Noel Leonel tendrá que manejar las dificultades, aprovechando las oportunidades. Fernández, como Balaguer, obtuvo su liderazgo bajo un aguacero, ahora lo consolidará o perderá. Otra vez, las lluvias políticas, decidirán la reelección. JCMalone01@aol.com

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