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Una falta de respeto a los televidentes
Ocurre con frecuencia y en varios canales de televisión: el control máster o la persona encargada de dar seguimiento técnico a la programación en la planta televisora “deja correr” o “edita” la película durante los anuncios de rigor y el televidente se queda en vilo cuando, al regresar de los comerciales, se encuentra con que la escena que le hizo quedarse clavado frente al televisor ha pasado. Y así cada vez que van a comerciales. El público, que no programa, no controla ni conoce cómo funciona un canal de televisión, comienza a cansarse de que le tomen el pelo y le falten al respeto como televidente. Por eso, desde hace unas semanas se está acercando a otros medios de comunicación para hacer la denuncia. El tema suele pasar sin pena ni gloria por las redacciones de los diarios porque aporta muy poco al debate noticioso y porque, en realidad, siempre ha sido un mal de la televisión criolla que los programas se atrasen unos minutos. Las quejas, sin embargo, se multiplicaron hace dos semanas. Según los televidentes, el colmo del irrespeto sucedió el pasado domingo 11 de noviembre luego de que un canal local transmitiera un especial sobre un artista criollo. El programa terminó a las 9:00, así que procedieron a transmitir, a continuación, una serie de la Warner Bros que suele transmitirse de 8:00 a 9:00. Esta serie concluyó a las 10:00 e inmediatamente se procedió a transmitir la película de rigor que en un día normal comenzaría a las 9:00. Por el sólo hecho de que el protagonista fuera Jackie Chan y que la película se titulara Shangai Kid, muchas personas sintonizaron esa noche el canal de televisión cuando, ¡oh, sorpresa!, además de que dejaron correr la película durante los anuncios ¡la adelantaron!, y a las 11:00 en punto ya figuraban las tomas de equivocaciones que suelen seguir a las películas de Chan. O sea, la película que debió concluir en dos horas, la “comprimieron” en una. Muchas personas se quejaron y denunciaron que esto viene ocurriendo desde hace meses. Sí, pero…Durante dos semanas, LD confirmó las quejas de los televidentes. Con esta premisa, esperamos que llegara el domingo siguiente y una llamada a una planta televisora para alertarlos del problema y pedirles una explicación nos confirmó que el televidente dominicano se parece mucho al peatón del artista dominicano Limbert Vilorio. Peor que la falta de respeto fue la arrogancia con que la persona que nos atendió admitió que efectivamente lo hacen y que tienen sus razones para hacerlo, razones que distan mucho de los intereses del televidente, al que se supone que va dirigida la programación. El chico que toma el teléfono, llamado Félix (con equis, dice en son de burla, pensando que se trataba de una broma), nos dice que tienen que adelantarla porque si no lo hacen así saldrían a la 1 ó las 2 de la madrugada del canal. Y que el programa que sigue es arrendado y que por eso tienen que darle más importancia. Le espetamos que qué pasaba entonces con el televidente que los había sintonizado, que esa no era una respuesta válida y que provoca mucha rabia que esto ocurra. El se limitó a responder que una cosa es el televidente y otra los compromisos del canal. La respuesta nos obliga a preguntarnos hasta qué punto es tomado en cuenta el público en la televisión local. Y a quién debe recurrir el televidente para quejarse. Yolanda Rosario, que pese a ser muy joven y soltera prefiere quedarse en casa los domingos y disfrutar de una buena película, asegura que “no todas las personas tienen servicio de cable ni DVD. A veces hay que ver la programación local por necesidad. Pero da mucha rabia que adelanten la película sin dar ninguna explicación”. Lo mismo piensa Armando Chalas: “Parece una queja tonta pero no es así. Me da una cuerda del diañe cuando en los juegos de pelota se van a comerciales y cuando regresan ya han pasado varias jugadas. El problema es que luego se quejan porque la gente prefiere ver el cable y no la televisión local. Pero ¿como se pueden ver cosas así?”. ¿Quién defiende al televidente? Por el momento, este tipo de quejas llegan pero no son monitoreadas por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones. En la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía nos dijeron que sí toman medidas, pero la información no se ofrece al público. El tema, además de que no representa un problema que amerite una solución urgente, no es visto como algo grave. EL CASO COLOMBIANOPara mejorar, podríamos tomar el buen ejemplo del canal privado RCN de Colombia, que hace años creó la Defensoría del Televidente. La encargada del proyecto, la periodista Consuelo Cepeda, hizo público el éxito de la iniciativa en el 2004 en una ponencia en la Universidad de Piura, en Perú. “Desde los comienzos de la televisión en nuestro país, el público estaba obligado a ver la programación de una forma pasiva sin encontrar un espacio desde el cual pudiera manifestar sus quejas, apuntes o planteamientos. Para cubrir este espacio se creó la defensoría del televidente, con lo cual esta institución se convirtió a lo largo del tiempo en el puente que une al público en general con las directivas de los canales de televisión”, explicó Cepeda.

