Compromiso social
Solidaridad: Un corazón que impulsa la Fundación Althus
Jacqueline Suero
Jacqueline Suero se formó en Pedagogía y Contabilidad, pero lleva más de treinta años al servicio de la educación. Casada, con tres hijos y cuatro nietos, ha convertido su vocación de servicio en una gran fortaleza en favor de los niños con alguna situación de aprendizaje.
Gracias al apoyo que brinda a las familias vulnerables a través de la Fundación Althus, muchos niños que no tenían acceso a la educación, ahora pueden aprender, adquirir habilidades sociales para relacionarse con más facilidad con su familia, y hasta integrarse a su comunidad.
“Algunos niños viven una realidad compleja en su hogar y este contexto afecta a su proceso de aprendizaje. En la Fundación Althus reciben atención y amor porque estamos claros que la educación es agente clave para garantizar el desarrollo personal y social de niños y jóvenes”, así lo explica Suero, presidente de la entidad sin fines de lucro ubicada en el sector Rosmil de la ciudad de santo Domingo.
¿Cómo nace la Fundación Althus?
Desde muy joven sentí la necesidad de ayudar a los demás; lo aprendí de mi madre María Álvarez, educadora que trabajó por diecinueve años en favor de niños y niñas con alguna discapacidad, en el Centro de Rehabilitación, y luego en un proyecto privado con vigencia de treinta y seis años asistiendo a una población con dificultad de aprendizaje.
Laboré junto a ella parte de ese tiempo y luego decidimos formar la Fundación, en el año 2017; para continuar dando asistencia, ahora a familias más vulnerables, de escasos recursos económicos, y desde entonces hemos asistido a cientos de infantes con dificultades de aprendizaje.
Misión
La iniciativa, además de dar apoyo a niños con necesidades educativas especiales, acompaña a las familias en este proceso de desarrollo y crecimiento de sus hijos.
“Nos interesa reforzar su aprendizaje, pero también generar en ellos seguridad y autoestima. Nuestro reto es transmitir a la sociedad la necesidad de crear un puente que conecte a las personas con voluntad de ayudar, y así podamos recibir más niños de la larga lista de espera”, apunta Suero.
Llamado a la solidaridad
En la actualidad la entidad opera con aportes de corazones solidarios, los estudiantes pagan solo una módica cuota mensual para cubrir los compromisos. Con una larga lista de espera, Suero ha creado un proyecto de apadrinamiento para hacer un llamado a personas de buena voluntad para que asuman el costo de la formación de un niño.

