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Las Sociales viernes, 13 de diciembre de 2019

CRÓNICA LIGERA

No hay edad para una mejor versión de mí

  • No hay edad para una mejor versión de mí
Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

Hace días compartí mi experiencia con un grupo de mujeres en el contexto del 50 aniversario del Congreso de Ortopedia, donde presenté la charla “No hay edad para una mejor versión de mí”. Fue un gran momento entre mujeres de distintas edades y con vivencias diferentes. Creo que Dios tiene una bendición especial para cada ser humano, que se manifiesta en dones que nos hacen únicos, así lo sentí en esta oportunidad. Él es tan sublime al asignarnos nuestra misión que nos da coyunturas en las que le agregamos valor a otras personas y lo recibimos nosotras. Esto les conté:

Mi versión
Lo primero que debemos entender es la necesidad de conocer nuestro propósito y esto me llevó un tiempo porque mi mayor interés siempre ha sido ser una mejor versión de mí y no la de nadie más. No se trata de cambiar, sino de hacer pequeños actos que revolucionasen mi existencia de manera significativa, porque de eso se trata, de ir introduciendo diminutas acciones que le agregaran valor real a nuestra forma de ser, actuar y proceder. Basé mi vida en la gratitud y el optimismo. Lo hice de adulta, cuando la madurez comenzaba a ser parte sustancial de mi vida. Vivir en gratitud te hace aceptar y ver el valor de cada situación y el optimismo lo encontramos en cada cosa, por más dura o amarga que sea. Lo ideal es saber agradecer por todo. Porque no es cuestión de vivir a medias, sino de vivir a plenitud, no se trata de competir, la vida no es una carrera, por lo que no es cuestión de quien llega primero, sino de saber disfrutar el camino, haciendo de cada recorrido una experiencia de aprendizaje y placer.

 Se supera
A veces duele, pesa y pisa, pero eso ayuda a  empoderarnos. Transité por vías espinosas, me deleité en un éxito momentáneo y vacío, creyendo que llegar a la meta era tan fácil. Dejé personas, familias, trabajos, amores y muchas otras cosas para satisfacer mi alma y encontrar mi misión, que es edificar a través de mis vivencias corazones rotos y débiles para convertirlos en sanos, fuertes y felices, permitiendo a nuestro accionar disfrutar todo lo que tenemos.

Lograrlo
Cuando digo una mejor versión de mí me refiero a muchas cosas: A no dejar de lado mi originalidad, mucho menos mi autenticidad, a no compararme con nadie, a no limitarme por posición social o económica, a no soñar en grande. No ha sido fácil, pero sí gratificanteÖ Descubrir quién soy, qué quiero o hasta dónde quiero llegar, es responsabilidad propia, y solo trabajando en nosotros mismos encontramos plenitud. Nos leemos la próxima semana.