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Las Sociales viernes, 14 de junio de 2019

CRÓNICA LIGERA

Mis primeros días sin ti...

  • Mis primeros días sin ti...
Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

¿Puede una realmente perder a su madre? ¡No! Mis primeros días sin ti han sido muy duros. Lo más difícil ha sido aceptar que no estás. Lo que sí he tenido que aceptar es que perdí el sonido presente de tu voz, no así el recuerdo de la forma en que me llamabas.

Perdí el contacto físico entre nuestras manos, no el calor de sentirte cerca. Lo incontrolable ha sido aceptar que no estás para recibir mis llamadas a cualquier hora del día o la noche. Sigo buscando tu sabiduría a través de los típicos refranes que caracterizaban nuestras conversaciones o nuestras miradas de complicidad, porque sólo tú llenabas mi exigente sensación de amor, protección y preocupación.

Lo que el cáncer me quitó
Mami, emprendiste el vuelo más alto y yo perdí las muletas que por cuarenta y cinco años sostuvieron mi corazón, soportaron el peso de mi cuerpo y caminaron a mi lado.Tras batallar por un año contra el cáncer, descubrí cómo en apenas unos segundos la vida te  cambia tan rápido y tantoÖ

¡Se paralizó mi mundo! Me duele tu ausencia cada segundo, pues aún te busco, te siento, te hablo, te llamoÖ Justo ahí es donde siento cómo un clavo me lacera el alma y con cada recuerdo se hace más hondo.

Tus batallas
Tus luchas comenzaron muy temprano, me sé la historia desde mi nacimiento y después de haber perdido a dos de mis hermanos, tras un mes de internamiento, en la capital, lejos de toda tu familia y sola, llegué al mundo y ahí comenzó otra de tus cruzadas, la lucha por mi vida. Tras haber Sor Ana conseguido la sangre para transfundirme en un campo de San Francisco de Macorís, siete días después pudiste tenerme en tus brazos y ahí emprendimos nuestro viaje cargado de emocionesÖ ¡Siempre fuiste una guerrera!

Mi agradecimiento
Me sobran razones para estar agradecida de Dios por haberte elegido para mí, por el privilegio de haberte tenido como madre, guía y líder. Gracias  a ti soy quien soy.

Gracias a tus esfuerzos de formación y orientación, he alcanzado mis más grandes sueños. Soy un producto hecho por ti. Por siempre seguirás en mis acciones cotidianas, en mi forma de ser y en mis ganas de luchar...

Gracias porque con tu amor moldeaste mi alma, diste fortaleza a mi corazón y diseñaste mi vida.

¡Juntas hasta el final!

Nos leemos la próxima semana. 


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