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Las Sociales domingo, 19 de mayo de 2019

DE CERCA

Diana Lora: una madre comprometida con sus hijos

  • Diana Lora: una madre comprometida con sus hijos

    FOTOS: Raúl Ruiz

  • Diana Lora: una madre comprometida con sus hijos
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  • Diana Lora: una madre comprometida con sus hijos
Patricia Acosta
Santo Domingo

Ternura, alegría, unión y mucho amor es lo que se puede ver delante y detrás del lente. Diana Lora, indiscutiblemente es un referente de comunicación y del periodismo de investigación en República Dominicana, pero en esta ocasión la comunicadora nos abrió las puertas de su hogar y su corazón para conocer más “De Cerca”, a su hermosa familia y explicarnos un poco su experiencia después de ser madre.

La bendición de ser madre
El año 2015 fue el momento que, hasta ahora, le ha cambiado las vidas de Diana y Marel; es el año en que fueron bendecidos, por primera vez, con la llegada de Lucía, un cambio que le ha generado mucha responsabilidad porque, según la comunicadora, es el momento en que te das cuenta que todo lo que hagas o dejes de hacer en estos primeros años tendrá un impacto sobre ellos que puede marcarlos para bien o para mal. Es por eso que sus hijos ocupan el primer lugar en su escala de prioridades, porque para ella, criarlos es el trabajo más importante que le ha tocado realizar. Pero para la periodista es también sinónimo de recompensas: “El corazón te crece cada vez que esos ojitos te miran con ternura, con picardía, o simplemente buscando tu protección”, afirma Diana.

“El parto de mi primera hija ha sido lo más intenso que me ha tocado vivir; el segundo también, pero al menos ya sabía a lo que iba. Ambos fueron parto natural, a ambos los pujé y a pesar del dolor, de que hay un punto en el que crees que el dolor es tan grande que no lo vas a lograr, al final sí se puede”, esa fue su respuesta al preguntarle sobre sus recuerdos de cuando se convirtió en madre, además, agregó que siempre recuerda el rostro de sus bebés en brazos por primera vez, con sus manitas y caritas perfectas buscando su calor. Nunca olvida la conexión que tuvo en ese momento con su esposo Marel. Él ha sido su coach en los dos partos, quien le recordó todo lo que les enseñaron en las clases de preparto. Marel la acompañó en cada respiración, en cada puje. Para ella, vivir esa experiencia juntos los ha unido más como pareja.

Ser madre le ha cambiado la vida de forma notoria, ahora cada paso que da está ligado de una forma u otra a su rol de ser mamá. Sus trabajos (que son varios) tienen que ser compatibles con su realidad y eso lo ha logrado manejando su horario y con la ayuda de su esposo que también asume responsabilidad en la crianza de los niños; de esa forma, la pareja comparte las tareas y se consideran un equipo. Si le preguntas a Diana, ¿qué mantiene a su familia unida?, te respondería: “El amor en primer lugar, pero también el respeto que nos tenemos y el hecho de que cada uno asume su responsabilidad de manera natural”.

“Después de ser madre queda poco espacio para el egoísmo (que no quiere decir dejar de cuidarse o de ocuparse de uno mismo), hay que estar claros de que en cualquier momento hay que dejarlo todo para atender una fiebre, o ir a trabajar sin haber pegado un ojo en toda la noche”, alega Diana, y explica que para tener hijos hay que estar seguros y que ambos, papá y mamá, estén en la misma página. Confiesa que ser madre le ha permitido ser más conservadora, analiza antes de dar cualquier paso, pues sabe que el futuro de sus pequeños depende de las decisiones que toma hoy.

Afortunadamente, Diana trabaja en varios proyectos de comunicación, pero eso no es óbice para que pueda compartir con sus hijos en varios momentos del día: desayuna y almuerza con ellos, y puede dedicarle tiempo en las tardes.

Un poco de Lucía y León
La comunicadora describe a Lucía como una estrellita que brilla con luz propia, inteligente, extrovertida, fuerte y con personalidad; asegura el nombre no pudo quedarle mejor. Y a León, como alegría. Nos cuenta que hasta el día en que nació sonreía, y que es pura energía y felicidad.

Aunque están muy pequeños, Diana y Marel Alemany entienden que los valores morales deben formar parte de sus hijos y en esta pequeña edad inician con lo básico: le enseñan a compartir para que aprendan a ser solidarios; a decir la verdad, para que sean honestos; a dar las gracias, para que sean agradecidos; a decir que no, para que tengan integridad; a ser respetuosos con todo el mundo y a cumplir con sus obligaciones para que sean responsables. Disfrutan de las ocurrencias de Lucía (esto es muy cierto) y de las carcajadas de León (es súper simpático), ama los momentos que pasan juntos, retozar todos en la cama, los cuentos inventados que cada noche tienen que hacerle Marel y ella, para poder dormirlos; cantar y bailar juntos, disfrutar las salidas ante preguntas difíciles, y sentir que son un equipo donde prima el amor incondicional.

De sus hijos ha aprendido a no subestimar. Explica que, "en ocasiones, creemos que porque son niños no entienden lo que decimos o hacemos, y resulta que son superinteligentes".  Además, asegura que hoy es más sensible, que los niños te ablandan, y que era de las personas de lágrimas difíciles, pero desde que es madre se conmueve con más facilidad.

Su esposo, Marel Alemany
Ella admira su sensibilidad, su talento, su pasión por las cosas que le gustan; su sentido de la responsabilidad, el compromiso con sus hijos. Lo describe como un hombre interesante, que siempre está presente para su familia, que se involucra en cada proceso y con quien siempre puede contar.

Disfruta conversar con él porque puede hablar de cualquier tema por horas. “El es inteligente y encantador, pero a la vez sincero, que no teme decir las cosas de frente”, reitera la periodista.

Activista
Diana participó de una campaña sobre el aborto cuando estaba en proceso de gestación de su primera hija. Aceptó la propuesta porque cree que algunos mitos sociales jamás deben intervenir en las creencias de sus hijos. Ella cree que la dignidad de la mujer debe ser respetada y que nadie puede decidir sobre su cuerpo y eso le inculca a su hija; siempre le dice que su cuerpo es suyo y solo suyo. Cree que los padres deben empoderar a sus niños sobre sus cuerpos, sin tabúes y asegura eso les dará las herramientas para que en el futuro sepan decir que no. Para no convertirse en víctimas del abuso y puedan actuar con responsabilidad. Insiste en que de la misma manera piensa educar a su hijo, que siempre trate con respeto a la mujer, para que nunca se crea superior, sino igual a ellas.

Sus padres
Admira la capacidad que tienen sus padres de mantenerse unidos durante 40 años, siempre en las buenas y en las malas, sabiendo que en todo ese tiempo hubo muchas situaciones difíciles, personales, económicas, políticas, y siempre encontraron la manera de seguir adelante como pareja y como familia. De ellos aprendió que nada es más importante que la familia y que una relación se mantiene mientras se le siembra, para, de esa forma, poder recibir frutos. Ve a su madre como un pulpo con ocho brazos, dos para cada hijo, como una mujer luchadora y entregada, la define como la columna vertebral de los Lora Echavarría.

Nunca olvida que cuando era pequeña su mamá trabajaba en televisión, presentaba noticias, y cada tarde la veía arreglarse para ir al canal, le encantaba acompañarla mientras se maquillaba y le escogía la ropa para luego verla en la televisión dando alguna información muy seria, mientras pensaba “esos aretes los escogí yo”. Agradece haberle dado ese ejemplo de mujer trabajadora, que con todo lo agotador que era criar a cuatro niños, cada día ponía su mejor cara e iba a trabajar. Y ahora que también es madre, entiende lo difícil que eso debía ser con el poco tiempo que a veces queda para darse amor a una misma. Además, le agradece que sea parte activa de la vida de sus nietos; para ella es de suma tranquilidad saber que existe otra persona que quiere y cuida a sus niños con su vida.

No se despidió de nuestro encuentro sin antes confesar que la lección más preciada que recibió de sus padres es que en la vida de los niños hay momentos importantes que papá y mamá deben procurar no perderse, además de la conexión, la relación que debe forjarse en el día a día, darles estructura y predicar con el ejemplo.


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