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Las Sociales viernes, 17 de mayo de 2019

CRÓNICA LIGERA

¡Me creí fuerte… Pero soy vulnerable!

  • ¡Me creí fuerte… Pero soy vulnerable!
Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

Desde que tengo uso de razón me hicieron creer que era fuerte y así crecí, independiente de pensamientos y acciones. En mi mundo apliqué diferentes reglas para enfrentar cada acontecimiento, las emociones, las penas, la soledad y el dolorÖ les ponía tiempo en el calendario y vivía el obligatorio luto a mi estilo. Luego me secaba las lágrimas, me levantaba y continuaba. Complementé mi errónea idea cuando perdí a mi primogénita, superé un divorcio y varios intentos de relaciones amorosas fallidasÖ Entonces, desarrollé una coraza, con el único propósito de defenderme de todosÖ Hasta de los que no podían hacerme daño.

No soy fuerte
Me creí fuerte al dominar mis sentimientos, al imponerme y al crucificarme. Me echaba mis problemas al hombro, corría del lado opuesto y ponía punto final a las cosas que no salían a mi manera, lo que me llevó a convertirme en una persona impermeable ante las conmociones, las dificultades y hasta en mis sentimientos. Cree una teoría de que a menos largas al dolor más rapidez a la recuperaciónÖ Sin embargo, los últimos 365 días me han hecho reconocer que yo no encajo en los patrones establecidos dentro del concepto de “personas fuertes”. Aceptarlo me decepcionó, pero al mismo tiempo me ha dado libertad en el alma y tranquilidad de espíritu.

Nunca es tarde
Vulnerabilidad y debilidad no son sinónimas, aunque por mucho tiempo creí que sí. Desde que tengo uso de razón he escuchado a mi madre definirme como fuerte, dura y combatiente. ¡Y me lo creí! Sin embargo, yo he saboreado en varias ocasiones el sabor amargo de caer, sentirme destruida y rota en miles de pedazosÖ Antes me reconstruía sin conocimientos, como podía o como creía que era lo correctoÖ Hoy reconozco la valentía de mi vulnerabilidad a través de un corazón débil ante las impresiones imponentes de la cobardía, las dudas, el sufrimiento y la insuficiencia.

Soy vulnerable
No frágil, porque tomo riesgos, me presento y siento indecisión. Eso no me hace débil, sino valiente. Porque ya acepto el dolor de las cosas que me afectan y le doy su tiempo, disfruto las alegrías y vivo en gratitud. Es la vulnerabilidad lo que también me hace reconocer que cuando amo, quiero y estimo a alguien también es un sentimiento profundo y serio, que expreso. Ser vulnerable, es dar mi corazón.  Esta no se mide por la cantidad de las tormentas o por como mostremos nuestras debilidades a los demás, se mide por el coraje de actuar, seguir y exponerse aun cuando  no podemos controlar el resultado...

¡Soy vulnerablemente feliz!.


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